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Más de 37.000 niños han pasado por Venero Claro en sus 50 años

E.C.B
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Cada verano pasan esta colonia infantil más de 500 niños y niñas abulenses de entre 8 y 12 años, convirtiéndose en un auténtico referente del ocio estival en la provincia

Más de 37.000 niños han pasado por Venero Claro en sus 50 años

La colonia infantil Venero Claro, el campamento de verano ubicado en el término municipal de Navaluenga, cumple este año medio siglo de existencia tras haber acogido en sus instalaciones durante este tiempo a más de 37.000 niños y niñas de entre 8 y 12 años de la provincia de Ávila, de ellos más de 3.500 en la última década.

Cincuenta años de actividad ininterrumpida, que ni siquiera se vieron interrumpidos durante la pandemia, con 300 niños el primer año y 500 el segundo, porque como dice el director de la Fundación Ávila, Carlos Carrera, «había que ayudar a padres y niños en esos momentos», y que hacen de esta colonia un auténtico símbolo para el ocio estival en esta provincia. No en vano, desde su nacimiento en 1972, gracias a la Obra Social de la extinguida Caja de Ahorros de Ávila, por sus instalaciones han ido pasando cada verano más de 500 niños y niñas, en diferentes turnos.

Durante este medio siglo, Venero Claro ha intentando siempre mantenerse fiel a sus orígenes, diseñado como un campamento de larga duración, con 12 días de estancia, frente a otras propuestas que con el paso del tiempo han acortado su duración como mucho hasta la semana. Así, «la primera semana sirve para asentarse y de la segunda es de la que te llevan esos buenos recuerdos para toda la vida», subraya Carlos Carrera, que como muchos niños abulenses también pasó en los años 90 por esta colonia infantil, donde después sería ayudante de monitor, monitor y coordinador, entre otras funciones.

Tampoco su espíritu ha cambiado, pues lo principal en este campamento siempre ha sido que los niños lo pasen bien y de hecho todas las actividades desarrolladas van enfocadas a ese fin, sin olvidar la formación en valores.

Los cambios más palpables han venido tanto en las actividades como en sus instalaciones. Respecto a las primeras, comenta el director de la Fundación Ávila, titular de la colonia infantil Venero Claro desde que en 2011 tomó el relevo de la antigua Obra Social de Caja de Ávila,  que «antes estaban más enfocadas hacia el deporte y ahora hacia el respeto al medio ambiente, con propuestas más originales» porque «entendemos que la divulgación y la enseñanza a edades tempranas es fundamental». Eso sí, «se les enseña de una manera muy lúdica», comenta, a través de talleres prácticos y de la mano de expertos en cada materia, sobre reciclaje, gestión de residuos, cultivo de huertos, cuidado de animales en la granja escuela o reutilización de posos de café.

En cuanto a sus instalaciones, el campamento cuenta en la actualidad con una superficie total de unas 20 hectáreas, casi el doble que en sus inicios en los que contaba con un campo de fútbol y otro de baloncesto  y una pequeña piscina. En el año 1996 llegaría su gran ampliación, con cuatro canchas polideportivas, un campo de fútbol, y una piscina de 25x20 metros para dar cabida a los 180 niños que acuden en cada turno estival a Venero Claro, además de 2 kilómetros de senderos que se entrelazan con el río y, como no, las estancias donde se encuentran las zonas de habitaciones, aseos, comedor y cocina y salas comunes.

«Todas estas instalaciones, situadas en un entorno privilegiado del Valle del Alberche, nos permiten no tener que salir de la colonia para realizar las actividades», apunta Carrera, que añade que están en «continua actualización desde 2012». De hecho, antes de la pandemia, en 2018, se construyeron ocho bungalows de madera perfectamente integrados en el entorno natural, con un manto vegetal en su parte superior.

atención a los niños. La colonia infantil de Venero Claro, que forma parte de la infancia de miles de abulenses de varias generaciones, cuenta para el buen desarrollo de sus campamentos de verano con una plantilla durante estos dos meses formada por 35 personas, entre monitores y personal de cocina y limpieza.

«Tenemos fama de ser un campamento muy profesional, que cuida muy bien a los niños, y por eso siempre somos la primera opción de los padres para esa primera vez en la que los niños salen de sus casas por un tiempo más prolongado», comenta el director de la Fundación Ávila, Carlos Carrera.

Y es que si por algo se caracterizan todos su monitores es por amplia formación y experiencia profesional, por su empatía con los niños y niñas y por su conocimiento de lo que es un campamento. Todo para que la experiencia en Venero Claro sea inolvidable y quede en la memoria para toda la vida.