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Roberto Serna

El líder que hay en ti

Roberto Serna


Empieza a tomarte en serio

15/12/2021

Pensar en términos de soluciones es difícil porque cuando tenemos problemas, nos centramos de forma exclusiva en nosotros como causantes. Y nosotros no somos lo que nos pasa, aunque a menudo nos juzgamos con severidad por ello.
La autoestima según Walter Riso depende de cuatro pilares: el autoconcepto, lo que pensamos acerca de nosotros y si nos aceptamos como somos, del autoelogio, saber reconocernos y premiarnos, la autoimagen en la que cualquiera puede gustarse sin importar cánones ajenos y que habla por sí misma y el autorrefuerzo que sería, lejos del narcisismo, un orgullo por lo bueno que hacemos y un continuo trabajo en base a ello.
Bien, esto falla a todos los niveles en la mayoría de personas. El por qué se hace patente. Las personas a veces respiramos una especie de aire envenenado en forma de necesidad de validación. Somos buenos en la medida en que hagamos lo que los demás consideren bueno, por eso la heteroestima que se gasta trucos de aprobación ajena para construir una identidad propia maneja la mayoría de los hilos. Nadie puede sentirse feliz si su felicidad depende de la generosidad ajena.
    Cuando creamos malas expectativas sobre nosotros y nuestra vida en verdad estamos faltando a la verdad y dejamos, casi al azar, basar lo que estimamos en las componendas que la sociedad nos ofrece a pequeños granos, es algo así como pasar hambre emocional. Tanto te dan tanto comes. Tan poco recibas tanto puedes llegar a machacarte. ¿Es justo acaso esta clase de vida? Creo que ya conocemos la respuesta.
Entonces no nos detengamos en lo que nos hacen los problemas sino en lo que haremos nosotros con ellos. Esto devuelve toda la fuerza perdida y que nos hace falta para superar situaciones de estrés o dolor. No nos cuestionemos nada más que para mejorar, si lo hacemos para machacarnos va a ser difícil que veamos ni por casualidad la salida. Mentalmente tenemos que centrarnos en aquello que nos transmita poder. Mentalmente autovalorémonos hasta por haber ido al baño con éxito.
Y poder tenemos todos, sea más o menos oculto, tenga más o menos fuerza o creamos esta como insignificante. Ninguna vida debe ser tomada como insignificante, ningún intento fallido es insignificante y por supuesto que nada debe quebrar el concepto de poder crear, de probar y vivir una vida desde la curiosidad.
¿Qué hay de bueno en pasar por debajo del listón que se supone otros han fijado? No existe ningún examen social o prueba para detectarnos. Más es nuestro propio juicio el único que cuenta. Es difícil entender esto porque la sociedad parece poner contra las cuerdas cada una de las ideas que proponemos, de tildar cada una de nuestras faltas de ortografía social. Un telón sin fondo. Nada más que eso.
 Las personas valen el valor que se dan ellas, y hay que atreverse a defenderlo no por quienes puedan caer como contrincantes, sino por cuantos puedan sentirse inspirados en el proceso. ¿Las barreras? Tumbadas para llevar a otros a lo más alto con nosotros. ¿Y por qué no ir más allá de darnos el permiso para establecer quizás un listón personal preparado para ayudarnos y darnos poder? No veo nada de malo en eso, ni nada imposible de conseguir.
    

ARCHIVADO EN: Estrés