Disfraces, talleres y un mágico 'hilo rojo'

M.M.G.
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La Casa Grande y los Voluntarios Mapfre congregaron a cientos de personas en el carnaval más solidario del calendario abulense

Disfraces, talleres y un mágico ‘hilo rojo’

Un año más, y ya van cuatro, la gran familia de la Casa Grande de Martiherrero y los voluntarios de Mapfre fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida de los carnavales abulenses .
El Carnaval Solidario que organizan ambas entidades congregó este sábado a cientos de personas que decidieron aprovechar la jornada para pasar un día de fiesta a la vez que contribuían con una buena causa.
Porque la fiesta que se vivió este sábado en el pabellón de San Antonio tenía mucho de buen rollo y de ganas de pasarlo bien. Pero tenía aún más ganas de colaborar con la mejora de la piscina de la Casa Grande, un espacio que da la vida a los habitantes de la casa y que este verano contará con unos recién construidos vestuarios.
Y es que todo el dinero recaudado con la venta de la entrada solidaria fijada en 3 euros  y con la venta de repostería, bocadillos y bebidas solidarias y merchandising está destinada a la construcción de estas nuevas instalaciones, tan necesarias en una piscina que ya cuenta, entre otras comodidades, con una escalera para personas con movilidad reducida.
Así que, como decíamos, había ganas de pasarlo bien y de poner pequeños granitos de arena en la causa.
Príncipes y princesas, hadas, superhéroes, brujitas... hasta familias completas disfrazadas de personajes de dibujos animados llenaron de color las pistas de San Antonio, donde la animación comenzó muy a primera hora.
Como en otras ocasiones, uno de los rincones del pabellón se destinó a la elaboración de manualidades y a la zona de talleres: pintacaras, pintauñas y máscaras fueron las tres actividades elegidas y que, a la vista de las colas que se fueron haciendo durante todo el día, resultaron todo un éxito.
No lejos de allí, los voluntarios del Campus en Valores de la Casa Grande guiaban a los niños en actividades centradas en el compañerismo, seña de identidad de este centro de educación especial.
En otro rincón del pabellón los deportes eran los protagonistas. Como el fútbol americano, gracias a la colaboración de los Grizzlies de Ávila, que animaron a todo el mundo a practicar un deporte que poco a poco coge peso entre los pequeños abulenses.
La música la ponía las sesiones de Zumba y danza oriental y otras modalidades que fueron sucediéndose en el escenario instalado en las canchas.
Y la emoción llegó con la subasta de los cuadros realizados por Luciano Díaz Castilla con los chicos de la Casa Grande y del Diocesano. 
Todo ello, bajo la supervisión de las dos ‘almas’ del Carnaval Solidario: Sonia Abad, coordinadora de voluntarios de la Casa Grande, y Rocío del Monte, su homóloga en Mapfre. «Nos une un hilo rojo para toda la vida», nos decía la segunda sobre la especial relación que se ha establecido entre todos.
Entre las muchas personas que acudieron al carnaval pudimos ver, entre otros, a la directora general de la Casa Grande; al alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera; y al alcalde de Martiherrero, José Luis del Nogal.