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El Seprona desarticula una trama para legalizar caza irregular

E.Carretero
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Agentes de Ávila han llevado a cabo una operación que se ha saldado con 78 investigados de diez provincias que recepcionaban trofeos en una taxidermia falsificando o reutilizando los precintos

El Seprona desarticula una trama para legalizar caza irregular - Foto: David Castro

El Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Ávila ha llevado a cabo una investigación que se ha saldado con 78 personas investigadas como presuntas autoras de delitos de falsedad documental, usurpación de estado civil, furtivismo, encubrimiento y receptación. La operación CorCyl, cuya investigación se ha llevado a cabo durante varios meses, ha puesto fin a una trama mediante la cual cazadores, responsables de cotos y taxidermistas regularizaban trofeos de animales cazados irregularmente. 

Se trata, como aseguró el subdelegado del Gobierno en Ávila, Fernando Galeano, de una «investigación de gran envergadura»  por la cifra de investigados, 78  de una docena de provincias, y por los 105 cotos afectados y los 258 animales de caza mayor cazados sin permiso. En concreto, entre los investigados hay dos taxidermistas de Burgos y  cazadores y gestores de cotos de caza de Burgos, Palencia, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, La Rioja, Madrid, Santander, Córdoba y Granada. Además, de la magnitud de las cifras, y como apuntó el teniente coronel Gustavo Dorda, jefe de la Comandancia de Ávila, esta investigación ha sacado a la luz «nuevas tipologías delictivas» teniendo en cuenta que en este caso los animales cazados de forma furtiva eran llevados a diferentes taxidermias donde se realizaban falsificaciones de precintos para tratar de dar apariencia de legalidad a los mismos. 

La investigación, como explicó el teniente Francisco Galera, jefe del Seprona en Ávila, comenzó en noviembre de 2021 a raíz de la operación Ro3buk, en la cual se desarticuló una trama de cazadores furtivos que manipulaba precintos de caza para reutilizarlos y en la que se investigó a 23 personas, entre ellas un taxidermista de Móstoles (Madrid). A raíz de ahí, la Guardia Civil de Ávila llevó a cabo una investigación en otra taxidermia de Burgos donde los agentes descubrieron que se podrían estar recepcionando trofeos de corzo sin precinto. Finalizada la inspección, los guardias civiles incautaron varios trofeos sin precinto o amparados con precintos de otro género e incluso ya reutilizados años atrás. Esto dio lugar al inicio de la operación CorCyl en la que los agentes de la Unidad del Seprona de Ávila analizaron todos los registros de esta taxidermia de los últimos cinco años, lo que ha implicado el análisis pormenorizado de 2.132 asientos, siendo «la primera vez que se realiza una trazabilidad completa a los precintos de caza». 

Cotejados los datos con las respectivas delegaciones de caza provinciales, los agentes del Seprona pudieron verificar distintas irregularidades en esa taxidermia de Burgos, entre ellas la recepción de animales sin precinto, con precintos reutilizados, algunos de ellos hasta en cuatro temporadas de caza, o con el sistema de seguridad alterado. Así mismo, en muchos casos se halló que la fecha de caza del animal comunicada a la delegación provincial de caza era posterior a la fecha de entrada en la taxidermia.