Espectáculo en la laguna

M.E
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25 personas tuvieron la oportunidad de participar, de la mano de cinco guías, en la tercera edición de la actividad que pone en valor la llegada de cientos de grullas, al atardecer, a la laguna de El Oso

Espectáculo en la laguna

Es uno de los mayores espectáculos que ofrece la naturaleza en la provincia de Ávila y 25 personas tuvieron el viernes la fortuna de presenciarlo de la mano de los que mejor conocen un fenómeno que se repite todos los años por estas fechas y que se puede observar a diario, a la caída del sol. Hablamos de la llegada de las grullas a la laguna de El Oso, una experiencia visual y auditiva como pocas que desde hace tres años protagoniza la actividad guiada ‘Bienvenida a las grullas’, promovida desde el Centro de Interpretación Lagunas de La Moraña (Ayuntamiento de El Oso).
Este año la pandemia ha condicionado la inscripción y ha impedido satisfacer toda la demanda (el año pasado fueron 80 los asistentes), pero la cita al menos ha podido realizarse, según destaca el educador ambiental Felipe Nebreda, quien por eso habla de una «sensación agridulce».
Divididos en cinco grupos de cinco personas, y guardando las distancias con los usuarios que acudieron al entorno por libre, la actividad arrancó en torno a las cuatro de la tarde para tener tiempo para disfrutar de las vistas que en esta época nos regala una laguna que, además, «este año está hasta arriba de agua». Así, hasta el mágico momento del atardecer los asistentes pudieron presenciar en torno a una veintena de especies, entre las acuáticas (ganso, ánade real, ánade rabudo o tarro blanco) y las rapaces (aguilucho lagunero o el halcón peregrino, entre otras). Hasta que, poco después de las seis de la tarde, las grullas, con sus casi dos metros de envergadura, hicieron su entrada triunfal con su vuelo en formación en forma de uve y su característico trompeteo, todo un espectáculo que se pudo apreciar en todo su esplendor con la ayuda de prismáticos, cámaras y telescopios. «En estos momentos hay unas 800 grullas», cuenta Nebreda, quien explica que, aunque  la llegada ya lleva un mes, el número de grullas todavía «va a ir en aumento», hasta llegar a las 1.500 aproximadamente hasta mediados de diciembre, al juntarse las que van de paso hacia el sur con las que se quedan aquí. 
Se pueden concertar visitas al Centro de Interpretación pero también se puede ir a la laguna por libre en una visita que es casi obligada.