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Francisco I. Pérez de Pablo

Doble click

Francisco I. Pérez de Pablo


Tiñoso y Tiñosillos

26/10/2021

El Vicepresidente de la Junta de Castilla y León  –Igea– se dirigió la semana pasada con notable desdén, incluso burla, al Alcalde de Tiñosillos para reprocharle que solicitara la dimisión de la Consejera naranja de Sanidad (comenzó mal su mandato teniendo que rectificar con el acelerador lineal y no parece que haya enmendado a tenor de sus decisiones con la sanidad abulense) con una frase aún más desafortunada pidiéndole que se dedique a apagar fuegos y no a provocarlos. Escasa sensibilidad del  líder de Cs, cuando la provincia de Ávila sufrió este verano el mayor incendio de esta Comunidad.
 Coincide que el Regidor es además Presidente de la Diputación Provincial de Ávila y del PP abulense, por lo que las palabras utilizadas por el  Vicepresidente y también portavoz regional no solo pretendían desmerecer y desprestigiar al político local –incluso herirlo en lo más íntimo– sino enviar un mensaje a los máximos dirigentes populares tanto en Valladolid, como en Madrid, con quienes gobiernan en coalición en la vieja Castilla.
 Recurrir como ha hecho Igea a descalificar ante la opinión pública a un representante político por ser alcalde de un pequeño pueblo morañego (antigua localidad alfarera productora de vasijas para el agua y tinajas), no parece a falta de otros argumentos ni inteligente, ni efectivo, pues más allá de la anécdota del día todo político debe saber admitir los halagos –pocos– y encajar las censuras. Si lo que ha pretendido con ese desprecio es silenciar la aciaga gestión de la consejera de sanidad (llegó con el título de la mejor médico de familia del mundo), lo que ha producido es lo contrario, reproducir aún más reproches y reparos. 
Cuando un político como el abulense cita a los medios de comunicación y abiertamente solicita la dimisión de una Consejera  (M. A. García Nieto siendo Alcalde de la Capital pidió que si no había oncólogos que los pintaran), hay que entender que la cosa ni está para bromas, ni para bufonadas como la  respuesta del dirigente naranja. Quien ha pedido esa dimisión no es un cualquiera como ha querido retratarlo Igea, quien en el fondo de la cuestión es plenamente conocedor que lo que realmente Ávila ha puesto sobre la mesa es el punto de partida para unas elecciones anticipadas y el fin del gobierno bicéfalo de coalición.  
Lo que pase con la Consejera de Sanidad, que entre las muchas decisiones adoptadas, la última –cese de la gerente del hospital abulense– es indebida, incongruente e inoportuna, está ya escrito y solo falta la fecha. El responsable del Ejecutivo regional no puede desoír la petición, ni tampoco dejar pasar el tiempo, pues aunque se pidió la dimisión, lo cierto es que con el paso de las semanas la palabra cese se hará más profunda y entonces o bien Cs lo admite y salva la coalición,  o bien PP y Cs acuerdan una crisis de gobierno para introducir cambios en los titulares de consejerías y otros organismo regionales para llegar al fin de la legislatura, o bien todo se dirige a ese adelanto electoral.  
Volviendo a la trifulca política acontecida, me recuerda a aquella otra, ya hace años, que también originó un buen médico –Dr. Hernández– que  siendo portavoz socialista en la Diputación Provincial abulense tuvo la insolencia de llamar paleto al entonces Presidente barcense. Uno se fue y otro siguió. Con lo acontecido pueden identificar quién es tiñoso y quién es de Tiñosillos.