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Poesía abulense a la vera de la Feria del Libro

Mayte Rodríguez
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José Pulido y María Ángeles Álvarez presentaron sus últimos poemarios en la plaza de Santa Teresa, donde ambos autores recitaron ante el público asistente algunos de sus versos

Poesía abulense a la vera de la Feria del Libro - Foto: Isabel García

La Feria Libro volvió a desafiar a la lluvia este sábado, jornada en la que registró muy buena afluencia de público en las casetas por la mañana, aunque tampoco faltó gente por la tarde dispuesta a dejarse sorprender o bien a comprar algún título que ya tuvieran en mente. El público infantil, siempre fiel, también volvió a serlo en esta ocasión. 

La mañana estuvo dedicada a la poesía, con la presentación de los últimos poemarios de José Pulido y de María Ángeles Álvarez, un acto al aire libre en la plaza de Santa Teresa en el que José María Muñoz Quirós hizo de maestro de ceremonias y estuvo aderezada por jazz en directo mientras ambos poetas iban recitando algunos de los versos que conforman sus obras ante el público asistente, que esuchó respetuoso pese al bullicio reinante alrededor. 

‘Canciones del ave en peligro de extinción’ es el título del poemario de José Pulido, que el autor definió como «un libro de amor y de añoranza de lo que vamos perdiendo». La publicación es tan reciente que todavía no está disponible en las librerías, pero se trata de una obra «de muy largo recorrido» sobre la que el poeta comenzó «a pensar con el inicio del Milenio, del nuevo siglo», explicó este sábado al público. «Y en estos años transcurridos he ido  observando que no ha sido bueno», que ha estado marcado por «las guerras, el terrorismo, el calentamiento global, la pandemia, aunque creo que la peor noticia sea nuestra pérdida de humanidad, de sensibilidad y de empatía», añadió José Pulido. Todo ello palpita en los poemas que articulan su obra, tal como pudo comprobar el público al escucharlos por boca de su autor.

Por su parte, el poemario de María Ángeles Álvarez, titulado ‘Las hierbas de los regatos están blancas’, es «una crónica póetica de un agosto en llamas». Así lo definió la autora, que subrayó la abundancia de «imágenes» que jalonan sus versos, aunque entre todas ellas sobresale «la búsqueda personal de mi propia esencia, una búsqueda en la que ofrezco mucho y en la que también me quemo mucho», confesó.En sus versos,  habla del río, del sol, de la costura, del pueblo, ... Y quiso dejar constancia de la influencia que sobre ella ejerce San Juan de la Cruz, «el poeta de los poetas, que cada vez que lo lees te abre nuevas puertas», elogió.