El navero Francisco Javier Calvo se ordenó diácono

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El obispo de la Diócesis de Ávila, José María Gil Tamayo, presidió la celebración y le pidió «que tengas sentimientos propios de la vida de Jesús», sí como pasión por Cristo y la Iglesia

El navero FranciscoJavier Calvo se ordenó diácono

Con una imagen de María Inmaculada presidiendo el altar mayor, la Catedral de Ávila acogió la ordenación de diácono de Francisco Javier Calvo Tolosa, un joven natural de Las Navas del Marqués, quien encontró su vocación en el lugar más insospechado, la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, según se informó desde el Obispado de Ávila.
Medio centenar de sacerdotes del presbiterio abulense –entre ellos, el teólogo Olegario González de Cardedal y el rector del Seminario, Gaspar Hernández Peludo– participaron en una celebración que presidió el obispo, José María Gil Tamayo.
En los primeros bancos se situó la familia del protagonista y numerosos fieles de su pueblo, así como de las parroquias de las Cinco Villas y de Sotillo de la Adrada, donde el ahora diácono realizó su etapa pastoral. También estuvieron presentes muchos jóvenes, miembros de la Pastoral Juvenil que vivieron con él estos años de camino vocacional.
En su homilía, Gil Tamayo quiso elogiar los valores de la Virgen, en especial su capacidad de entrega y su humildad. «Jesús también es servidor, vino a este mundo a servir y no a ser servido. Así debes ser si quieres parecerte a Jesús, pues la condición de diácono es la de servicio a la Iglesia y al pueblo de Dios», dijo. El obispo expresó su deseo de que haya muchos más jóvenes que digan ese ‘sí’. 
Al nuevo diácono le pidió «que tengas sentimientos propios de la vida de Jesús, que se entrega», así como que tuviera pasión por «Cristo y por la Iglesia». «Vive la caridad no como un adorno, sino como una forma de vida. Vive la fraternidad, la comunión con tu obispo y tu presbiterio. Vive una espiritualidad profunda y universal», subrayó.
Tras la Liturgia de la Palabra comenzó el rito de ordenación, tras el cual el nuevo diácono, ya revestido, subió al presbiterio para formar parte de él y continuar con la eucaristía. Una celebración que terminó con la alegría de los allí presentes y de la Iglesia de Ávila por este regalo en forma de vocación que recibió en el especial día de la Inmaculada.
Días antes de la cita, Javier Calvo había expresado una «alegría inmensa» por la ordenación, ante la que se encontraba «muy ilusionado de dar este paso adelante para servir a la Iglesia diocesana de Ávila».