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Ventura y Leonardo abren la puerta grande en Arenas

Juan Andrés Cartón
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Los toros de Monteviejo dieron buena juego en líneas generales, transmitiendo movilidad frente a las cabalgaduras

Ventura y Leonardo abren la puerta grande en Arenas

El coso de Arenas de San Pedro abrió sus puertas el Sábado Santo para la celebración de una corrida de rejones, con la que se inauguró la temporada taurina en la localidad, con un cartel de lujo que  la empresa Tauroemocion conformó con toros de Monteviejo, de encaste Vegavillar y que regenta  el ganadero Victorino Martin, y que fue una nueva apuesta por el encaste y variación en la lidia a caballo.

Ficha  del festejo:

Plaza de toros de Arenas de San Pedro (Ávila) con casi tres cuartos de entrada completado, en una tarde agradable para ver toros, se lidiaron a  caballo toros de la ganadería  de Monteviejo, con divisa morada y verde, que dieron buen  juego en líneas generales y  transmitieron  movilidad frente a las  cabalgaduras. 

Rui Fernandes:  ovación tras aviso / ovación

Diego Ventura:  dos orejas / dos  orejas 

Leonardo: ovación tras fuerte petición / dos orejas

Abrió plaza el rejoneador portugués Rui Fernandes, ante un Monteviejo con movilidad y  recorrido desde los primeros comienzos y galopes de la cabalgadura del portugués, que desarrolló una labor muy  al puro rejoneo a la portuguesa clásico, con unas variadas batidas y  florituras delante de la cara del toro, clavando banderillas con limpieza. El tercio  final no fue todo lo limpio que  hubiera deseado el rejoneador portugués, y el rejón de muerte fue un poco trasero y el toro tardó en acusar, y por lo tanto en caer, lo que le privó de cortar  trofeos. Tras recibir un aviso se le premió con una ovación que saludó desde el tercio.

En el cuarto, un toro que salió algo distraído y parado de primeras, le planteó una difícil papeleta al portugués, que puso todo el empeño y oficio para extraer algo del Monteviejo, pero le resultó casi imposible el poder lucirse. Al doblar el toro Rui Fernández cosechó una ovación premio a su voluntad por agradar a los tendidos.

El segundo en entrar en liza fue el hispano luso Diego Ventura, que sorteó el mejor lote de la tarde de los Monteviejos, dos toros importantes.  El primero de su lote tenía movilidad y transmisión, y Ventura le realizó una faena muy elaborada de principio a fin. Deleitó al público con una monta y doma muy conjunta con los caballos de su cuadra, destacando con Bronce en banderillas. Mató de rejón en todo lo alto, lo que le valió las dos orejas.

En el quinto, otro toro importante, lo recibió a puerta gayola, y lució su movilidad en los rejones de castigo. En banderillas dejó llegar mucho y muy cerca al toro y ofreció los pechos de las monturas, llegando a cuajar una gran labor, muy emocionante. Le concedieron las dos orejas, refrendando la puerta grande asegurada.

Cerraba el cartel Leonardo, que estuvo en rejoneador importante toda la tarde, teniendo muy claro el desarrollo de su rejoneo, en una faena muy seria ante un tercer toro que fue un poco incierto en los primeros compases de faena. No obstante, Leonardo tiró de oficio y logró encelar al de Monteviejo y lograr compases de lucimiento y buenos embroques. Tras doblar el toro hubo fuerte petición que el usía no hizo caso y tras el arrastre del toro se le premió con una fuerte ovación que saludó desde el tercio.

El que cerró plaza y el festejo fue otro toro que no se lo puso fácil y obligó al pacense a tirar de recursos y oficio, para realizar una labor de mucho riesgo, teniendo que llegar muy cerca de los pitones y quebrar con alguna dificultad, pero Leonardo lo solventó con mucha pureza, en un rejoneo a base de exposición con el que logró cortar las dos orejas de su oponente y así acompañar a Ventura en la salida en hombros por la puerta grande del coso arenense.