Contra el miedo y la incertidumbre

B.M
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Más de 600 mayores reciben atención telefónica a través del Ayuntamiento para conocer su estado de ánimo y ayudarles asuperar duros momentos marcados por la ansiedad y, en muchos casos, la soledad

Contra el miedo y la incertidumbre - Foto: David Castro

La atención psicológica y social también es muy importante en una crisis sanitaria como la actual, en especial cuando se trata de personas mayores. Es por ello que el Ayuntamiento de Ávila puso en marcha un servicio de atención a los mayores, con el objetivo de conocer su situación y estado de ánimo y marcarles pautas y darles consejos y medidas de prevención de contagio por el coronavirus. Es una iniciativa que se realiza desde el Centro Integral de Mayores Jesús Jiménez Bustos y el Plan de Mayores y que llega a más de 600 personas organizándose mediante atención telefónica y también con mensajes de WhatsApp para hacer llegar con consejos, vídeos y actividades de estimulación. Se hace especial hincapié en trabajar en la soledad, con consejos y actividades diarias que contribuyan a paliar el aislamiento.
Desde el Plan de Mayores, la psicóloga Ana Belén Sánchez explica que se comenzó por quienes formaban parte de los grupos de estimulación cognitiva para trabajar con ellos temas como la soledad o el nerviosismo, ver «cómo se sienten, el miedo, la ansiedad, la angustia, que algunos de ellos están viviendo de manera intensa y solos». Y esto requiere, explica, una respuesta «emocional».
En la forma de trabajar destacan las llamadas por teléfono y el uso del WhatsApp con ejercicios de estimulación cognitiva y también una tabla de ejercicios físicos. También están los consejos del decálogo del colegio de Psicología para combatir la soledad y el miedo. Hay por tanto todo un material que también se ajusta a las necesidades de la persona y donde se incluyen también los consejos de participación ciudadana para prevenir hurtos y robos dada la situación actual.
La relajación también forma parte de la atención ante la angustia que se puede llegar a sentir, pensando especialmente en estos usuarios y sus distintas situaciones, por ejemplo con personas que están viviendo situaciones de duelo o que tienen ingresados a sus familiares.
Por tanto, se trabaja con las necesidades de cada uno de ellos, contando con una tabla y viendo lo que es una prioridad en cada momento, especialmente los que viven solos y a los que hay que llamar, incluso, varias veces al día. A otros con una llamada es suficiente «porque así tienen el contacto» y también hay contactos a través de los hijos.
Aunque se trabaja con los usuarios del Plan de Mayores, aún así, sí que se pueden incluir otras necesidades, por ejemplo las que lleguen a través de los trabajadores sociales, que también se atienden. Además se ha hecho llegar alimentos y se facilitan, por ejemplo, teléfonos de contacto para hacer la compra. Se trata, en definitiva, de actuar con toda la red social.
Esta red es necesaria porque a situaciones más usuales como puede ser la angustia y la soledad, especialmente los que ya vivían solos, ahora se «añade el miedo y la incertidumbre», por lo que se cuenta con el trabajo de cuatro personas, tres que impartían las aulas y otra más que está en el centro gestionando actividades.
Además del decálogo, más general, del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León que se ofrece para ayudar a paliar el miedo, con el grupo de trabajo de envejecimiento se trabaja para desarrollar programas para abordar la soledad emocional de las personas mayores, de donde sale el propio decálogo para afrontar la soledad en tiempo de aislamiento por coronavirus.
En él se indica que es tiempo de resilencia, teniendo en cuenta que la adversidad es un hecho de la vida que no podemos controlar. Lo que si podemos controlar es cómo reaccionar ante ella. Esta novedosa situación se convierte en una oportunidad para aprender de nosotros mismos y crecer a través de la adversidad, dice el decálogo.
También indica que es tiempo de parar y sentir, teniendo en cuenta que el ritmo vertiginoso del día impide ‘permanecer’ en las emociones, mientras que ahora es el momento de la calma, de la introspección, de encontrar las respuestas dentro de uno mismo. Hay que eliminar el miedo de mirar en el interior y si este momento está resultando muy complicado, reflexionar sobre las causas, conocerse mejor y tener herramientas para superar futuras adversidades.
Es por lo tanto, tiempo de conocerse a uno mismo y analizar emociones que puedan surgir como cólera, indefensión, ira, miedo o aceptación y también tiempo de transformación para cambiar las emociones de enfado, estrés, miedo, incertidumbre e impotencia por calma, tranquilidad, serenidad y sosiego. Para ello se puede practicar la meditación y la contemplación y ahondar en el silencio interior.
También es tiempo de agradecer, echando la vista atrás y valorando todo aquello que tenemos. 
El autocuidado es otro aspecto importante, para lo que se recomienda establecer una rutina, planificar y aprovechar el tiempo en el hogar para hacer aquello que no podemos hacer diariamente, cocinar comida saludable, descansar, hacer ejercicio en casa, bailar, escuchar música o ver una película. Y con ello también se posibilita tener un tiempo de crear y jugar, puesto que en un día a día dominado por la lógica y el razonamiento se ofrece la posibilidad de activar nuestro hemisferio cerebral derecho dejando volar nuestra imaginación. 
Y también un tiempo de unión en el que se pone de manifiesto que somos seres sociales y que es tiempo de aunar esfuerzos, de renunciar a intereses particulares para trabajar por el bien común. Y cómo no, tiempo de cuidar a las personas más vulnerables, personas mayoes, y enfermos. Se puede cononectar con los demás y ser solidario, teniendo en cuenta que  las conductas prosociales, de cuidado y afecto, fortalecen el sistema inmunológico.