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Los niños llegan a Venero Claro

E.Carretero
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La colonia, que este año celebra su medio siglo de vida, recibió este miércoles a los 180 niños y niñas, lo que vuelven a ser cifras prepandemia, del primer turno de este campamento en donde la concienciación medioambiental es fundamental

Los niños llegan a Venero Claro

Paula, Daniela, Clara, Miguel Ángel, Daniel, Adriana o Catalina tenían desde hace semanas marcado en su cabeza como un día especial el de este miércoles. No en vano, ayer era el día en el que empezaba su aventura en al campamento CaixaBank-Venero Claro, la que sin duda es el la colonia de verano más emblemática de cuantas se celebran en esta provincia. Además, ellos y el resto de niños y niñas (hasta los 180 que en total integran el primer turno) que este miércoles llegaron a las instalaciones con las que la Fundación Ávila cuenta en Navaluenga están llamados a escribir un nuevo capítulo en la historia de este campamento que este año cumple medio siglo de vida y por el que ya han pasado más de 37.100 niños y niñas desde que abrió sus puertas en 1972. «Empiezan a venir los primeros niños cuyos abuelos ya vinieron de pequeños, y es muy emocionante», reconocía Carlos Carrera, director de la Fundación Ávila y de Venero Claro, al hablar de lo singular de haber alcanzado ya el medio siglo de vida.  

Pero no solo es especial la edición de este año por tratarse de una fecha tan redonda sino también porque, aún con la prudencia que sigue aconsejando la situación sanitaria, el campamento recupera prácticamente la situación de normalidad previa a la pandemia. De hecho, y tras dos años en los que no dejó de celebrarse pero sí se redujeron los grupos y extremaron las medidas de prevención, este año Venero Claro recupera los 180 participantes, de entre 8 y 12 años, por turno que solían pasar por estas instalaciones antes de que el covid irrumpiera en nuestra vida. Pero en total, este verano por las instalaciones de Venero Claro,  campamento que se desarrolla en un terreno de 90.000 metros cuadrados que incluye, además, parajes de extraordinario valor medioambiental y de gran riqueza biológica, pasarán cerca de 800 niños teniendo en cuenta que estas instalaciones anteriormente han albergado dos colonias organizadas por otras entidades. 

Robótica, deporte, juegos y, sobre todo, actividades de concienciación medioambiental forman parte de la programación de este campamento que en 2018 renovó parte de sus instalaciones con la construcción de varios bungalós. «Prácticamente el 70 por ciento de las actividades que hacemos van destinadas a la concienciación medioambiental», asegura el director de la Fundación Ávila al hablar de uno de los objetivos más importantes de este campamento que cuenta con granja escuela y en el que los niños pueden contemplar hasta 250 especies de especies arbóreas. 

Además de ofrecer a los niños una experiencia inolvidable, Venero Claro es también una fuente de riqueza en la zona no solo por los empleos que genera, unos 35 directos entre monitores y personal de cocina, limpieza y mantenimiento, sino porque «el 98 por ciento de los productos que aquí se consumen, fruta, carne, verdura...,  se compra en un círculo de unos 15 kilómetros», asegura Carrera al hablar de otro de los objetivos de esta actividad que es «que todo el dinero y la riqueza que se pueda quedar en el entorno, se quede».