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Ricardo Guerra Sancho

Desde mi torre mudéjar

Ricardo Guerra Sancho


Abrimos en verano

28/07/2021

Como cada año por estas fechas se han abierto cinco de los templos arevalenses dentro del programa “Abrimos en verano” que propone la Junta de castilla y León en colaboración con el Obispado, y las parroquias de la comunidad, aunque yo hoy quiero fijarme en estos cinco templos de mi ciudad, cuatro antiguas parroquias y un templo que lo sigue siendo, a caro de un voluntariado siempre dispuesto a esta colaboración. Es un servicio que se presta a la ciudad, a su turismo y a mostrar la cara amable de algunas de nuestras ofertas al turismo cultural y poder ver nuestro patrimonio histórico artístico religioso.
Desde hace muchos años se venía haciendo un gran esfuerzo por parte de la Parroquia siempre dispuesta a esta actividad turístico cultural, y del Ayuntamiento que a través de la Oficina de Turismo centralizaba una apertura, de acuerdo a la demanda, en el verano y de todos los fines de semana del resto del año. Y también durante bastantes años por medio del programa de la Junta de Castilla y León. Un sistema muy utilizado en infinidad de sitios y que permite que tantos monumentos estén asequibles.
A veces se ha editado un tríptico explicativo, otras veces era el tríptico de la Oficina de Turismo, otras el código QR y como el año presente una innovación, unas grabaciones con el contenido histórico artístico de cada lugar que está disponible para el visitante. Y era habitual también un donativo para el mantenimiento del edificio, la luz, la limpieza y también, con el remanente, cuando le había, la recuperación, limpieza o restauración de un buen número de obras de arte, que ya se ha conseguido a través de los años. Ahora la Junta de Catilla y León no permite ese donativo porque asume el costo de la gratificación al voluntariado, olvidándose de otros gastos… pero todo se acepta por facilitar el poder ofrecer al turismo cultural un conjunto monumental, nuestras iglesias mudéjares que además contienen un importante legado artístico y cultural, el legado artístico de nuestras parroquias antiguas.
Así, Santa María la Mayor, ofrece el artesonado del coro bajo, magnífico ejemplo del mudéjar en madera, un ejemplo de las muchas y magníficas cubiertas de madera, la filigrana del mudéjar en madera, y el extraordinario Pantocrator románico de su cabecera, por sí mismo una obra para visitar. San Martín Obispo, frente a la anterior en el magnífico marco arquitectónico de la Plaza de la Villa, con sus dos torres, que junto a la de Santa Maria son nuestras torres mudéjares emblema de la “Villa Vieja” −como decían los antiguos−, y su interior barroco, que ahora acoge una gran exposición del proyecto “collegium”, y para completar estos valores, el atrio románico, tan deteriorado como bello ejemplo de esta arquitectura medieval. El Salvador, el templo-museo de arte religioso, con su potente torre, destacan en su interior restos del templo románico y el gran retablo de Juan de Juni. O San Juan Bautista, el otro templo de la parroquia abierto al culto público, junto con Santo Domingo, que este verano cerrado porque se le está pintando. Aquí, además de buenos retablos barrocos, uno con una bella escultura de San Ignacio de Loyola, en el V Centenario de la Conversión, la capilla de la Virgen de Las Angustias, el retablito de la Ascensión, renacentista de escuela abulense, y la pieza más importante, la escultura en mármol de San Zacarías, el padre del Bautista, el titular del templo, obra con recuerdos del Maestro Mateo compostelano.
Y San Miguel Arcángel, otro templo mudéjar de gran ábside y en su interior, amplio y despejado, el extraordinario retablo del maestro Marcos Pinilla, escuela abulense de transición entre la pintura castellano-flamenca y el primer renacimiento.
Un rosario de templos históricos que bien merecen una visita, como las abundantes que estos días están teniendo, un movimiento de turismo cultural que se empieza a notar que, sin ser masivo, sí es interesante para la revitalización de la ciudad, que falta hace…