La vacunación contra la gripe se adelantará un mes

SPC
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Igea avanza que la campaña podría iniciarse a principios de octubre, e incluso septiembre, para evitar que se produzca «confusión diagnóstica y colapso» ante una posible segunda oleada de enfermos por covid

Francisco Igea, vicepresidente y consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, participa en Los Desayunos de Ical. - Foto: Rubén Cacho (Ical)

La Junta de Castilla y León prevé adelantar las fechas de vacunación de la gripe a octubre e, incluso septiembre, y trabaja para que la campaña sea lo más extensa posible. «Es esencial», señaló el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, quien señala que, aunque se trata de una decisión de Salud Pública, la estrategia pasa por vacunar a los grupos de riesgo, mayores de 60, embarazadas, profesionales y ampliarlo a otros colectivos como diabéticos, para ayudar a «amortiguar el golpe del coronavirus».
En ‘Los desayunos de Ical’ el vicepresidente y portavoz de la Junta, Francisco Igea, explicó que «la coincidencia de las olas epidémicas, puede provocar «confusión diagnóstica y colapso». «Si nos coincide el pico de la ola de la gripe con el pico de la ola de la covid-19, tendremos un problema», reconoce.
Por ello, desde la Consejería de Sanidad se prepara el protocolo de vacunación, para lo que ya dispone de más de 750.000 dosis, con el fin de definir el momento y los grupos diana, y sabiendo que adelantar la campaña de gripe podría implicar que no se cubra la parte final de la epidemia, aunque sí ayude a contrarrestar la covid-19. «En esto tenemos que jugar».
Igea, que advierte de las «incertidumbres» del escenario actual, apuesta por cubrir a la población con mayores tasas de hospitalización y mortalidad, puesto que no ve sentido vacunar a otros grupos como el de jóvenes y niños sin enfermedades asociadas. «Si yo supiera que el brote lo tengo seguro en septiembre, o que ahora se me va a organizar un lío... No tengo más herramienta que lo que ha pasado en otras partes y cómo está creciendo ahora, pero, en realidad, solo se ha vivido una segunda ola en muy pocos países. No sabemos ni siquiera si la segunda oleada va a ser peor... que puede ser», explica con un alto grado de incertidumbre.
Baile de cifras.

Respecto a la variabilidad entre los datos que ofrece el Gobierno central y el autonómico sobre la pandemia del coronavirus, el consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior explica que hay que abogar por un sistema único que sea comparable. «Los datos son importantes en sí mismos, porque el conocimiento de la verdad en sí mismo es importante, pero los datos tienen también un valor comparativo sobre la eficiencia de la gestión y de tus estrategias», precisa.
Ante otra posible oleada, explica que la Junta de Castilla y León adoptará el sistema que se decida a nivel nacional, pero que también mantendrá el suyo propio, ya que ha demostrado a lo largo de todos estos meses de la pandemia su eficacia para mantener una estrategia autonómica y tomar decisiones políticas.
«Vamos a mantener el sistema que se decida a nivel nacional y nuestro sistema de publicación, porque entendemos que la verdad es importante, pero si unos señores juegan al hockey y tú juegas al fútbol sala, lo que te puede ocurrir es que te partan la pierna con el steak. Vamos a jugar a lo que juegue el conjunto de la nación. Nuestra intención es que el conjunto de la nación adopte nuestra política», insiste.
Los muertos.

Preguntado sobre cuántos muertos se ha cobrado la pandemia de la covid-19 en la Comunidad, el vicepresidente insistió en que esos datos los tiene el registro civil, «que está en la Dirección General de Registros, que depende del Ministerio de Justicia». No obstante, defiende la transparencia de la Junta en este sentido, que día a día ha dado todas las cifras disponibles y cuyas estimaciones de mortalidad, a partir de las bajas de tarjetas sanitarias, son muy aproximadas.
«La única vez que publicó las cifras el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, nos bailaron 200 o 300 personas. Pero lo que nosotros hacemos es una estimación, quien tiene las cifras reales es el registro», porque en este país no se entierra a nadie sin un certificado de defunción. «Nosotros sabemos casi, casi seguro, que nuestras cifras son ciertas», reitera el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea a lo largo de su participación en ‘Los desayunos de Ical’.