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José Alberto Novoa Nieto

Ágora

José Alberto Novoa Nieto


Memoria democrática

27/11/2022

En 2001 un grupo de jóvenes de Izquierda Unida lanzó la campaña 'Tu calle sin malas historias'. Pretendían cambiar el nombre de más de 40 calles franquistas del callejero de Ávila. Tras meses de trabajo y de que IU lo reclamase durante 10 años, en el Ayuntamiento gobernado por el PP, se consiguió modificar el nombre de ocho calles: Alférez Provisional por Paseo de Santo Tomás, Avd. 18 de Julio por Avda. Hornos Caleros, Pl. General Mola por Pl. del Corral de Campanas, Generalísimo Franco por Don Jerónimo, Avda. José Antonio Primo de Rivera por Paseo de la Estación, Onésimo Redondo por El Ferrocarril, Pl. de la Victoria por Pl. Mercado Chico, y Yugo y las Flechas por Horno de San Benito.
La ley de Memoria Histórica de 2007 comenzó a reconocer derechos y establecer medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Sirvió para impulsar la eliminación de simbología franquista en edificios y calles, y abrió las puertas a la posibilidad de exhumar los restos de familiares abandonados en fosas comunes de las cunetas, tras su fusilamiento, con ayudas económicas públicas.
El 20 de octubre se publicó en el BOE la Ley 20/2022, de Memoria Democrática. Resultado del trabajo entre parlamentarios y colectivos memorialistas tiene por objeto recuperar, salvaguardar y difundir la memoria, entendida como la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España. Además, pretende reconocer a quienes padecieron persecución o violencia por diferentes razones políticas o ideológicas, creencias religiosas o identidad sexual, y promover la reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva. Una ley que repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, afirmando los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas, declarando ilegal el régimen surgido de la contienda militar que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido por el Estado Social y Democrático de Derecho con la aprobación de la Constitución de 1978 tras la Transición.
Las administraciones públicas deben cumplir y hacer cumplir la ley. La Junta de Castilla y León ha recurrido a la simplificación y el revanchismo al indicar que cumplirá con ella (solo faltaría) aunque esté inspirada en Bildu (sin comentarios). Recordemos que Castilla y León cuenta con un Consejo Asesor de Memoria Histórica, cuyo presidente dimitió en junio tras conocerse la coalición entre PP y Vox. Desde entonces no ha vuelto a reunirse y está en situación de abandono, lo que supone una amenaza para el cumplimiento de lo establecido por la Ley de Memoria Democrática.
Ávila no estuvo al margen de la guerra y la represión franquista como se ha hecho creer durante décadas. Según la Memoria Final del Proyecto de investigación para la elaboración del mapa de fosas comunes de la Guerra Civil y el franquismo en Castilla y León, realizado en 2021, a través del Convenio entre la Universidad de Burgos y la Consejería de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, en la provincia existen 55 fosas comunes que albergan a la mayoría de las víctimas de un total de 263 contabilizadas. Además, otras investigaciones del Foro por la Memoria y la ARMH cifran en más de 1.000 las personas asesinadas y desaparecidas.
Al Ayuntamiento de Ávila esta ley le ofrece una oportunidad de madurez democrática: si en 2001 sin ley que lo obligara y con un gobierno del PP se cambió el nombre a calles franquistas, hoy Por Ávila puede reconocer y reparar la memoria de la última corporación municipal, previa al golpe de estado de 1936, cuyos miembros fueron detenidos, asesinados y literalmente desalojados del consistorio mientras desarrollaban su labor de servicio público. Aquellos representantes de los abulenses eran: Eustasio Meneses Muñoz, Florentino José Sancho García, Emilio Iglesias Rey, Federico Muñoz Sánchez, Luis Jiménez Cecilia, Pablo Martín Cifuentes, Doroteo García Serrano, Virgilio González López, Andrés Benito Hernández, Claudio García Cogolludo, Pedro González Albertos, Eutimio García de Sande, Emilio Gallegos y González, y Argimiro González Cabello.
Veremos.