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Editorial

Un protocolo que bien llevado a efecto tendrá su repercusión

DAV
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El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, actualizaron y refrescaron el convenio de colaboración entre ambas comunidades este viernes extendiendo las materias y motivos de cooperación entre territorios. En sí mismo, estos protocolos deberían servir para romper esas barreras administrativas, que no geográficas, que el ciudadano sigue sin comprender en este casi medio siglo de estado autonómico.

Si por algo se han cuestionado las fronteras de las comunidades es por la aparición de desequilibrios y la ausencia de convergencia entre territorios próximos, como semejante idiosincrasia y necesidades pero diferentes servicios públicos.

Y, como bien advierte el protocolo de colaboración entre Castilla y León y Madrid, ha de ser recíproco, porque la realidad advierte que en el día a día, tantos los castellanos y leoneses requieren servicios de Madrid, y los madrileños de Castilla y León. 

Desde luego, provincias como Ávila o Segovia, frontera natural con la Comunidad de Madrid, han de beneficiarse de este convenio, siempre y cuando se lleve a efecto y cada uno de los puntos sean cumplidos con naturalidad y sin trabas burocráticas, que son muy desesperantes para el ciudadano. 

La proximidad y la cercanía física debería ser un principio básico en la prestación de servicios tan fundamentales como la Sanidad, independientemente del debate suscitado alrededor de la materia en esta era postcovid por la carencia de médicos. Y ha de ser clave, entre otras cosas, porque en ocasiones se está jugando con la salud y la vida del paciente, lo más preciado. En este sentido, que se hayan ampliado las especiales médicas que atenderá el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda a pacientes –adultos y pediátricos– de siete zonas básicas de salud de Ávila, –del Valle del Tiétar y de Las Navas del Marqués–, es una buena noticia, ya que pasan de siete a 16.

Afortunadamente el convenio excede la materia sanitaria, y viendo Castilla yLeón como una tierra de oportunidades, favorecer la colaboración en asuntos sensibles como la educación, los servicios sociales, la movilidad, la energía y el medio ambiente, o la innovación y la respuesta ante emergencias puede ser muy positivo, siempre que se aporten resultados tangibles. 

En el campo de la innovación y el desarrollo de empresas tecnológicas y starups, Castilla y León –y por lo tanto, también Ávila– tienen una gran ocasión porque existe la posibilidad de fomentar el teletrabajo en zonas con calidad de vida, junto a un gran mercado de oportunidades, que es de lo que se trata esto: generar oportunidades y dar calidad a los ciudadanos.