El Real Ávila... 96 años de ilusiones y sinsabores

A.S.G.
-

Un 8 de agosto de 1923 veía la luz el nuevo Ávila Foot-Ball Club bajo la presidencia de Pedro Gutiérrez

El Real Ávila... 96 años de ilusiones y sinsabores - Foto: David Castro

El Real Ávila ya tiene 96 años. Camino de un centenario cada vez más cerca y cada vez más posible, lo enfoca pasadas las dudas que no hace tanto llevaron al proyecto a tambalearse hasta sus cimientos. Pero sobrevivió, como ha sobrevivido a todas las inclemencias e incertidumbres desde que un miércoles 8 de agosto de 1923 viera la luz.    
«En el parque de recreo de La Peña cedido para tal objeto celebró anoche junta general la naciente sociedad deportiva Ávila foot-ball club, con asistencia de un gran número de asociados». Así arrancaba el miércoles 8 de agosto de 1923 la crónica de ElDiario de Ávila. Narraba entonces los acontecimientos de la noche del 7 de agosto de 1923, un momento en el que el conflicto bélico en Marruecos centraba la atención de los abulenses. Han pasado 96 años. Han cambiado muchas cosas. Entre ellas la propia indumentaria de lo encarnados –hoy una de sus señas de identidad– y que comenzaron vistiendo de rojo y negro.  El Ávila CFse ponía en marcha con tres equipos –infantil, reserva y primero– en su estructura y sería precisamente el equipo infantil el primero que jugaría con la nueva denominación. Sin embargo fue con el primer equipo con el que arrancó una historia que ya es casi centenaria y que tuvo su primer partido ante el conjunto de la Academia de Intendencia (1-1) un 14 de agosto de 1923. La historia del entonces Ávila CFhabía empezado.
Con Pedro Gutiérrez como presidente, el nuevo equipo de la capital se ponía en marcha con la intención de dar «un gran paso para el desarrollo del foot-ball en nuestra ciudad», confiaban en la época. Dos años después (1925) el Rey Alfonso XIII fue nombrado presidente de honor del club y a partir de entones el equipo pasó a denominarse Real Ávila. Sólo la Guerra Civil Española (1936-1939) le puso pausa al caminar de un equipo que en 1944, de la mano de Jerónimo Tomé Bustillo, se federó por primera vez. De su primer campo, San Francisco, a San Antonio, donde comenzaría a jugar en Tercera División, entonces en el Grupo VI. En 1976, y tras un breve paso por la Ciudad Deportiva (1972-1976), se trasladaría a su actual estadio, el Adolfo Suárez.
Desde entonces el equipo encarnado ha hecho de su ascenso a la Segunda División B su principal objetivo y reto deportivo. Lo lograría por primera vez en la 86-87. Entonces estaría ocho temporadas consecutivas en Segunda B. El último ascenso lo viviría en la 2001-2002, en un viaje de ida y vuelta que hasta la fecha no se ha vuelto repetir. Lo intentó, llegó a convertirse en un clásico en los playoffs, pero la falta de suerte, de un proyecto en firme y de tranquilidad en lo institucional no sólo impidieron hacer posible el reto deportivo, sino que llevaron al club a vivir al borde de la desaparición y sobre todo al desengaño social. La ciudad se desencantó.
Porque han sido muchos los momentos críticos de la entidad encarnada, y no ha sido la última década una excepción, aunque sí la más reciente. Demasiada incertidumbre desde un 2010 en la que no sólo fue el cambio de propietarios –el club ha vivido en los últimos años cuatro ventas importantes de su accionariado– sino los cambios de proyectos, amenazas de denuncias a la AFEpor las deudas a los jugadores, la declaración de concurso de acreedores o el descenso a la Regional de Aficionados.
Pero de todo ello ha sabido salir un Real Ávila que sigue sumando años y que parece, ahora sí, haber encontrado un resquicio de tranquilidad. Sigue siendo el ascenso el reto, la situación económica una espada de Damocles y el desapego con la ciudad un mal del que trata de recuperarse. Pero sigue sumando años.
Porque Ávila tiene entre sus murallas un club que ha competido 11 temporadas en Segunda División B, 44 en Tercera División,  que ha disputado diez fases de ascenso o que ha jugado hasta en 15 ocasiones la Copa del Rey. En su historia más de 30 presidentes, 50 entrenadores e innumerables jugadores. Yaún pueden ser más. No todos los días se cumplen 96 años. Ni todas las ciudades pueden tener un club centenario.

 

Una última década dura

 

Con la marcha de  José RamónHerrero (2010) de la dirección del Real Ávila y el paso a un lado de Julio Ortega, comenzó el baile de nombres, dirigentes, proyectos y propietarios. Seis meses  duró Fernando López del Barrio en la presidencia. Quiso, pero no pudo y no le dejaron. Su marcha, en junio de 2011, abrió una nueva etapa con la integración del MilanAcademy Ávila en la estructura encarnada. Francisco Javier delPozo pasó a ser uno de los nombres claves. Se preparaba la venta de las acciones de JulioOrtega, entonces aún máximo accionista.Y llegó en junio de 2012 con la llegada de Gestión Deportiva Abulense y David Rueda al frente. Dos años (2012-2014) en los que no sólo el proyecto deportivo fracasó –ni ascenso ni la conversión del club en una plataforma para la proyección de jugadores extranjeros– sino que supuso un antes y un después con la aparición de la ‘famosa’ deuda con OradoInvestmens y el concurso de acreedores. En el verano de 2014 se echó el candado al Adolfo Suárez. A sus 91 años el club caminaba a la desaparición sin nadie interesado en él. Sólo la aparición de Javier Pindado y Juan Rodríguez ‘Juanito’ en un movimiento de última hora con el patrocino de Ralons y Seguridad Integral Canaria le dieron vida. Al menos un respiro. En lo deportivo el club tocó fondo. Llegó el descenso a la Regional (2015). En el peor escenario deportivo, Ralons y Seguridad IntegralCanaria optó por no ejercer su opción de compra. El club se quedaba de nuevo sin patrocinador, sin dueño y sin futuro. Se lo daría Javier Pindado, que adquiría el 67 por ciento del accionariado por un euro pero una deuda cercana a los 200.000 euros. Por suerte el equipo respondió en lo deportivo. Aunque la temporada  (2015-16) arrancó ajetreada, se firmó el ascenso y llegó un nuevo dueño, Gestfootball Elite, que adquiría el club en el 2016 hasta la actualidad. En lo deportivo no ha llegado el ascenso, pero al menos en lo institucional, social y económico parece que el club ha puesto fin a una década en la que ha ido de mano en mano y de mal en peor.