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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Fútbol, más que una terapia

01/06/2022

Los psicólogos, según leo en una revista del sector, desaconsejan como compañero de desayuno el noticiero habitual. Dicen que por la carga de pesimismo que entrañan últimamente la mayoría de las noticias. La guerra con su rastro de muerte y dolor y las devastadoras consecuencias en términos económicos, que van camino de provocar un nuevo orden geopolítico mundial. Por no hablar de la subida imparable del coste doméstico e industrial en casi todos los ámbitos o de la persistente pandemia que todavía convive entre nosotros. Si bajamos al terreno más local, las alegrías tampoco nos rodean con tanto vaivén político y la escasa altura de miras que reina entre el cielo y la tierra.

Ciertamente se percibe un semblante de temor e inseguridad entre los ciudadanos de a pie y, de ahí, que acontecimientos deportivos como el fútbol sean un perfecto oasis en este desierto caracterizado por el hartazgo y el desasosiego.

Y así es, especialmente si hablamos de esta modalidad deportiva, que, como hemos comprobado de nuevo estos días, permite al personal disfrutar de emociones inverosímiles y abstraerse por unas horas de la triste y dura realidad. Sabemos que el fútbol cuenta con defensores y detractores, pero también es innegable que no sólo representa un fenómeno social, sino que trasciende lo cultural, lo económico y hasta lo político. Constituye, además, una de las cuestiones de debate y opinión más implantada en no pocos colectivos sociales. Y, aunque nació como un juego, se convirtió pronto en competición deportiva, después en espectáculo y ahora mismo en un negocio de tres pares de… Es obvio que este gran circo en torno a un balón mueve masas a puntapié. Aún con sus pasiones y riesgos, muchas personas han interiorizado el fútbol como la mejor terapia para olvidarse de la pesadumbre que nos invade en tiempos tan difíciles. Al fin y al cabo, mejor que ruede el esférico sobre el césped antes que nos quiten las ilusiones y nos quedemos incluso sin desayunar.

ARCHIVADO EN: Pandemia, Oasis