Las piscinas comunitarias, en manos de los propietarios

M.E
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Las comunidades de vecinos deciden en estos días si ponen en marcha sus piscinas, bien de forma autogestionada o contratando a una empresa externa para el control, o las mantienen cerradas. Varias ya reciben a bañistas

Las piscinas comunitarias, en manos de los propietarios - Foto: Isabel García

Aforo reducido a menos de veinte personas y sin posibilidad de traer invitados, con la excepción de los cuidadores de los menores residentes. Esta es la resolución adoptada esta semana por una de las comunidades de vecinos de la capital que cuenta con piscina al aire libre. La crisis sanitaria de la COVID-19 llevó la incertidumbre durante muchas semanas a las piscinas comunitarias abulenses, las cuales se han mantenido en ‘stand by’, en muchos casos preparadas y sin bañistas, a la espera de una regulación clara sobre su apertura y funcionamiento en la nueva normalidad. Las temperaturas iban aumentando y muchos vecinos se preguntaban si iban a poder pegarse el ansiado chapuzón en la piscina de su urbanización.El 24 de junio la Junta publicó una guía rápida que recoge normativa y recomendaciones básicas para la apertura de piscinas descubiertas de uso público en condiciones de salud y seguridad ante los riesgos de la COVID-19 en Castilla y León, y en muchas comunidades se han aferrado a ella para dar el pistoletazo de salida a la temporada.
La presidenta del Colegio de Administradores de Fincas en Ávila, María Rosa Herráez, explica que algunas piscinas ya están abriendo y otras están en ello, en unos casos después de contratar a una empresa externa para poder efectuar el control del aforo y limpieza o, sobre todo en el caso de las fincas más pequeños, «de forma autogestionada», de manera que son los propios vecinos los que han llegado a un acuerdo sobre la limitación del aforo, la desinfección y las normas, como puede ser el establecimiento de turnos o la prohibición de traer invitados para evitar la masificación. En otros casos, sin embargo, se ha decidido no abrir la piscina, ya sea porque «no disponían de fondos o no han querido poner una derrama extraordinaria» para contratar personal o porque no han visto clara la autorregulación.