«Mi vida era el fútbol hasta que descubrí la educación"

M.M.G.
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Nuestra conversación de hoy al amparo de los muros del Lienzo Norte se desenvuelve entre aulas y balones de fútbol. Charlamos con Jorge Barrera, uno de los rostros más conocidos del deporte abulense y maestro del Pablo VI

«Mi vida era el fútbol hasta que descubrí la educación"

Jorge Barrera (Madrid, 1980) trenza su vida con tres grandes hilos de los que nunca se separa: fútbol, educación y familia. Estos son los tres pilares sobre los que asienta una vida en la que Ávila y Mirueña de los Infanzones («mi tesorillo», define el pueblo en el que se hunden sus raíces y al que se escapa siempre que tiene ocasión) aparecen siempre como telón de fondo.
 

¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza sobre Ávila?
Tranquilidad, buena gente... Calidad de vida, sobre todo.
¿ Qué es lo que más le gusta de Ávila?
Eso mismo. Aquí para jugar una partida de mus o un partido de pádel con tres amigos quedas en media hora. En grandes ciudades no es así.
¿ Y lo que menos?
Nos estamos estancando. Parece que nos hacemos chiquititos. Los recursos, la gente... Parece que tenemos un complejo de inferioridad.
Un lugar para perderse.
No lo sé. Me gustan varios sitios. Yo para perderme iría a mi pueblo, a Mirueña de los Infanzones.
Un recuerdo de la infancia...
Cualquiera que sea con mis amigos Luisma y Marcos liando alguna.
Un personaje abulense que le haya marcado. No tengo ningún personaje que me haya marcado como tal. Hay mucha gente importante de Ávila, como Suárez. Pero no destacaría ninguno. Porque al final, los personajes que te marcan, para mí son mis padres y mi familia, más que uno externo.
El mayor cambio que necesita Ávila es...
Perder los complejos de inferioridad y hacernos un poco más grandes ante las dificultades. Y unirnos un poco más en todo los sentidos. Parece que al que hace algo le ponemos la zancadilla. No, vamos a empujarle y si puedo darle yo mi fuerza, pues ya somos
dos.
Y Ávila tiene que mantener.
Sus gentes. Es una ciudad muy amable, con un entorno incomparable. Mis amigos de fuera cuando vienen aquí se van alucinando. Y eso hay que mantenerlo como sea.
¿Qué le parece la ciudad hoy en día?
Un lugar precioso para vivir y hacer vida en familia. Pero es verdad que tenemos que mejorar muchas cosas para progresar como ciudad.
¿Cómo ve la ciudad en el futuro?
Me la imagino más saneada. Y si somos capaces entre todos, con un poquito de mejora en ciertas inversiones, que crezca a nivel de industria, de población, de infraestructuras, empleo, natalidad...
¿Qué puede aportar usted a la ciudad?
Sobre todo vitalidad, movimiento, actividades, vida, opinión...