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La importancia de la piedra de Cardeñosa y Mingorría

I.Camarero Jiménez
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Un proyecto de la USAL, que comenzó en el 2019 y que aún continúa, ahonda en el uso del granito abulense más allá de nuestra provincia y ahora expone sus resultados en un congreso que se celebra en el Palacio Los Serrano

La importancia de la piedra de Cardeñosa y Mingorría - Foto: David Castro

Muchos abulenses conocen de primera mano o al menos han oído hablar de la importancia de la piedra abulense, del granito para más señas, a lo largo de los siglos. Hay quien sabe algo más:  que las 'grandes marcas' de nuestra tierra son las piedras que salieron de las canteras de Cardeñosa y Mingorría. Estuvieron en el 'top ten' de la piedra, si se permite la expresión. 

Tanto es así que un estudio de la USAL liderado por el profesor Eduardo Azofra y que cuenta en sus filas con Raimundo Moreno ha querido indagar en ello. Lo han hecho en un proyecto que comenzó en 2019 y sigue hoy en día. En principio iba a ser por tres años pero han solicitado uno más de prórroga pues la pandemia no ha permitido su incursión en los archivos de la manera que deseaban y de algún modo queda mucho por investigar y también por 'muestrear'. 

Hasta el día 22 este proyecto en el que la Universidad de Salamanca (USAL) trabaja se ha querido exponer, cómo no, en Ávila, provincia a la que pertenecen Cardeñosa y Mingorría. Desde ayer los más de 60 inscritos en el congreso -el 80% en la modalidad on-line- han podido conocer entre otras cosas que a pesar de las dificultades que existían allá por finales del siglo XV y del XVI, la piedra abulense consiguió 'viajar' los más de 120 kilómetros que nos separan de Valladolid para quedar para siempre formando parte de su patrimonio monumental. Hablamos de cinco siglos largos atrás y sea como fuere consiguieron llevar hasta allí grandes bloques procedentes de nuestra tierra. Hablamos decía el profesor Azofra de piedras, de bloques «de hasta dos toneladas de peso». De ahí la gran importancia del hallazgo. 

Han querido centrarse los estudiosos en una época que va sobre todo del siglo XVI a principios del XX precisamente por las dificultades en el transporte que existían y puesto que toda vez llegó el tren la exportación de piedra a otros lugares fue desde luego más sencilla.

Valladolid es un lugar con gran presencia del material pétreo de origen abulense, pero eso si hacemos referencia hacia el norte de Ávila; también llegó nuestro material a pueblos de «la actual provincia de Salamanca» (en la zona de Peñaranda) o a la zona de Martín Muñoz de las Posadas y hasta Villacastín, por el oeste y por el este, respectivamente. No han indagado en su extensión hacia el sur pusto que existían otras canteras. 

En cualquier caso fue una constante y ellos han constatado que se movió nuestra piedra en gran cantidad. Posteriormente fueron apareciendo otras canteras más cercanas al lugar en el que se necesitaba esa piedra y poco a poco se fueron imponiendo otros materiales, hablamos de la aparición de las canteras de granito de Villacastín, las areniscas en Salamanca o las calizas de Campaspero. Entonces se imponen porque el traslado es más barato.

El granito 'abulense' apareció a finales del siglo XVI en Valladolid, especialmente en la plaza Mayor. Al principio fue el de Cardeñosa, luego el de Mingorría (cuando se construyó el Ayuntamiento) y también se extendió su uso por plazas y soportales aledaños. Sospechan los autores del estudio que ya en el siglo XV se usó nuestra piedra en la capital vallisoletana pero en casos mucho más concretos y no en tan grandes cantidades. (Creen que en San Gregorio). A finales del XVI decía el profesor «se movieron toneladas y toneladas de piedra hacia allá».

De todo ello, de ese proyecto trianual se está dando cuenta en el Congreso que comenzaba este martes en la sede de la Fundación Ávila, en el palacio Los Serrano «la actividad más importante» de la investigación, decía Azofra. Y una acción apoyada por la propia universidad de Salamanca, no en vano el vicerrector de Postgrado y Enseñanzas Propias de la USAL, Nicolás Rodríguez acudió al congreso para su inauguración. Un congreso que estimaba fundamental a la hora de ir recuperando además la normalidad y la presencialidad que ya se ha impuesto en las aulas por orden del decano. Para el vicerrector el estudio que se presentaba tenía «una clara traslación, desde el punto de vista práctico en la resolución de problemas y lo que representa el patrimonio con el estudio de la piedra». 

Por cierto, no siempre es el mismo granito el que se usó, hay distintas tipologías, explicaba el autor, aunque este caso es aplicable sobre todo a Ávila. Dependiendo del tipo de granito se usaba para una cosa o para otra, para los dinteles, o jambas, o para los paramentos y los muros o para motivos decorativos (sobre todo en palacios y casas del siglo XVI).