Un documental recuerda el Proceso 1001 con sus protagonistas

Sergio Jiménez
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Comisiones Obreras y la Fundación Jesús Pereda acercan la historia de 'Los 10 de Carabanchel' con los testimonios de los protagonistas Francisco Acosta y Luz María Rodríguez

Luz María y Francisco Acosta, junto al Presidente de la Fundación Jesús Pereda, Ignacio Fernández, y el secretario provincial de CCOO, Óscar García. - Foto: Sergio Jiménez

Comisiones Obreras y la Fundación Jesús Pereda presentaron en Ávila el documental '10 para la libertad (el proceso 1001 contra la clase trabajadora)' y el libro '1001, la lucha que alumbró la democracia' en la sede del sindicato. Una cinta que homenajea al grupo de 'Los 10 de Carabanchel' en el 50 aniversario de su condena y que contó con la presencia de dos de los protagonistas, los sindicalistas Francisco Acosta y Luz María Rodríguez.

El vídeo cuenta la historia del proceso contra los militantes del sindicato en 1973. Todo comenzó con la detención, en junio de 1972, de varios sindicalistas en el convento de los Frailes Oblatos de Pozuelo de Alarcón, donde se habían reunido. Entre los detenidos se encontraban históricos de la organización como Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius o Fernando Soto, que fueron conducidos hasta la Dirección General de Seguridad, sita en la Puerta del Sol, para prestar declaración y ser juzgados.  El juicio se demoró hasta diciembre de 1973. La primera jornada coincidió con el asesinato del presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco. La Fiscalía reclamó 162 años de cárcel para los condenados, aunque posteriormente se redujo a 37. Dos años más tarde, el Rey Juan Carlos I, ante la presión internacional y la labor de la abogada Cristina Almeida, indultó a todos los procesados.

El sindicalista Francisco Acosta considera que «fueron unos cabeza de turco». «El Tribunal supremo nos equiparaba con el Partido Comunista. Como no atraparon a los terroristas de ETA, nos juzgaron a nosotros con más dureza», rememora el veterano miembro sindical. Durante los años finales de la dictadura, CCOO tenía mucha fuerza en las empresas, con los trabajadores reclamando sus derechos. Por eso estaban tan perseguidos por el régimen. «El franquismo no quería que la gente saliera a la calle, solo para ir al fútbol», recuerda. 

Francisco, mecánico de la empresa de autobuses de Sevilla, se unió al sindicato en 1964. Luz María, su mujer, se vinculó en 1969, cuando comenzó a trabajar en el periódico clandestino 'La Realidad' como mecanógrafa. Ella, aunque no fue juzgada, sí que participó en aquella reunión (poseía muchos papeles incrimatorios del sindicato de los que logró deshacerse en el servicio) y en los posteriores recusos contra la condena. «Nunca podré explicarme de donde sacamos tanta fuerza y empeño en conseguir que el proceso se conociera en el mundo entero. Pero lo conseguimos», sentencia Luz María.