Palabras que son "testimonio de amor"

M.M.G.
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El padre franciscano Enrique Báscones Lezcano protagoniza un emotivo Sermón de las Siete Palabras, presentadas éstas como «el resumen de la vida» de Jesucristo

Palabras que son "testimonio de amor" - Foto: David Castro

Las últimas palabras de un ser querido las recordamos con fidelidad y las repetimos con emoción». Y así, emocionado y predicando de manera entusiasta, comparecía la mañana del Viernes Santo el franciscano Enrique Báscones Lezcano ante los fieles que llenaban la iglesia de San Juan para atender el Sermón de las Siete Palabras.

«Éstas sieta palabras son su testimonio de amor, el resumen de su vida», comenzaba sus palabras el franciscano, después de saludar a todos los allí reunidos, entre los que se encontraban, entre otras autoridades, el obispo de Ávila, JesúsGarcía Rico; el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera; y el presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa, Jesús Manuel Jiménez.

Teniendo como perfecto acompañamiento musical a las voces de los miembros de la Camerata Abulense, Báscones Lezcano fue desgranando las siete últimas palabras de Jesús en la cruz, trayéndolas al siglo XXI para poder llevarlas al día a día de los fieles.

Palabras que son Palabras que son "testimonio de amor" - Foto: David CastroLo hacía ya nada más comenzar esta particular homilía, y después de escuchar el primero de los siete fragmentos de los Evangelios que iban presentando cada reflexión. «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen», dijo Jesús. Y el franciscano aprovechaba para hacer una honda reflexión sobre la necesidad del perdón en nuestras vidas. «En los momentos postreros de su vida, Jesús apela al corazón de Dios. Y Dios, siempre fiel a su amor, hace de la entrega de su hijo una fuente inagotable de vida y salvación para todos», hablaba el orador, que ponía también como ejemplo, cómo no, a SanFrancisco y su oración de la paz.

«Estarás conmigo en el paraíso», recordaba el franciscano la segunda de las palabras, dicha al buen ladrón. Un paraíso que es sinónimo, decía, del propio Jesús. «Donde está Jesús, está el paraíso», seguía hablando Báscones Lezcano, que se emocionaba al hablar de la tercera palabra, la dedicada a María, madre de todos los hombres. «Mujer, ahí tienes a tu hijo», hablaba el sacerdote del «regalo inesperado» que Jesús hizo a los hombres en la cruz. «Nos había regalado el perdón, su palabra, la eucaristía, se estaba entregando por la humanidad... Y aún así todo esto le parece poco y nos regala a su madre.En Juan estamos todos representados», vivía con intensidad el sacerdote su sermón, que se elevaba al llegar a la quinta palabra: «¡Dios mío,Dios mío. ¿Por qué me has abandonado?».Éstas palabras son, en su opinión, «un misterio insondable» y suponen «la hora más oscura» de la Historia. En ellas, Jesús «experimenta el abandono y vive la desolación extrema».

El Jesús más humano llega en la quinta palabra, «tengo sed». Una sed que simboliza en este caso «los grandes anhelos insatisfechos del hombre» y que en el caso de la sed de Jesús «es sed de cumplir la voluntad del Padre».

La sexta palabra, «todo se ha cumplido», llevaba al franciscano, ataviado con el inconfundible hábito de su congregación, a hablar de cómo Jesús podía decirla con la tranquilidad que le daba saber que había realizado «todas las profecías y las obras encomendadas por el Padre», como el hecho de «quitarnos el miedo a la muerte».

«La vida del hombre es nacer, vivir, morir y resucitar», decía con esperanza Báscones Lezcano, que volvía a emocionarse con la última palabra, «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».