No quedó otro remedio

L.C.S
-

La Procesión de la Madrugada no tuvo opciones de salir de Mosén Rubí ante las malas condiciones climatológicas de la noche

No quedó otro remedio - Foto: David Castro

La imagen antigua del Santísimo Cristo de las Batallas, esa que la tradición coloca al lado de los Reyes Católicos en unas cuantas contiendas bélicas, permanecía en el centro de la iglesia de Mosén Rubí, rodeada de un pequeño grupo de fieles que, conscientes ya de que la salida en procesión era imposible, quisieron al menos acudir al templo a acompañar a los cofrades y resto de público que se dio cita en la desapacible madrugada del Jueves Santo abulense. 

Se completaba de esta manera la cascada de suspensiones que entre el Miércoles y el Jueves Santo se sucedieron en la capital abulense, comenzando con la Procesión del Silencio de las 20,30 horas, continuando después con la del Santísimo Cristo de Las Batallas de las 23,00 y terminando con la de las 2,00 de la madrugada, que se quedó dentro ante la resignación de, entre otros, el presidente de la Junta de Semana Santa de Ávila, Jesús Manuel Jiménez, que  lamentaba la situación que estaba produciéndose en la ciudad debido a las condiciones climatológicas.

También a Mosén Rubí acudió el alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, pendiente junto a otros concejales, como el portavoz del Partido Popular, Jorge Pato, de la evolución de los acontecimientos alrededor de la procesión, que, en este caso, estaban bastante claros viendo lo que había sucedido anteriormente con la imagen moderna del Santísimo Cristo de las Batallas.

No quedó otro remedio
No quedó otro remedio - Foto: David Castro
Una oración para todos los fieles presentes despidió el corto acto que sustituyó a una procesión que había vuelto a un recorrido anterior por la Ronda Vieja, pero que queda  guardado al menos hasta el año que viene.