Diario de Ávila
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La fragua de una figura política

Juan Carlos Huerta-Ical - martes, 25 de marzo de 2014
Adolfo Suárez (d.) junto a Charo Contreras, Irene Ruiz-Ayúcar y Benito Rodríguez en la Academia de Intendencia en el año 1952.
La llegada al Gobierno Civil de Ávila de Fernando Herrero Tejedor supone su encumbramiento a la política y el nacimiento de una amistad determinante

 
Adolfo Suárez nació en Cebreros el 25 de septiembre de 1932, y no lo hizo en Madrid, donde residía la familia, por el expreso deseo de su madre Herminia de dar a luz en su tierra. La localidad, que hoy tiene 3.370 vecinos, albergaba a la sazón cerca de 5.000 almas.
El crecimiento de esta población en el siglo XVI, una de las más importantes de la provincia y cabecera de la comarca del Alberche, está datado en el siglo XVI, propiciado por su condición de zona de paso de comerciantes y ganaderos. En esa época se construyeron varias fundiciones de vidrio y una de madera que abastecieron en su día al Monasterio del Escorial. En el siglo XX, Cebreros sufre el fenómeno de la emigración, comienza el abandono de las tareas del campo y surge un tejido industrial semiurbano que pervive hoy, con bodegas, trabajos en la madera, pequeños talleres… además de convertirse en destino para el descanso de fin de semana y vacaciones.
La II República Española había cuajado el 14 de abril de 1931 y el contexto en el que nació Adolfo Suárez era el del segundo gobierno de Azaña, basado en la coalición republicano socialista que cimentó el advenimiento del nuevo régimen.
Durante 1932, un decreto del ministerio de Justicia disolvía la Compañía de Jesús y revertía todos sus bienes al Estado; el 26 de febrero, se aprobaba la ley del divorcio, y en mayo se debatía en las Cortes el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Reforma Agraria. Estas iniciativas apoyadas por el gobierno de Azaña provocarán una fuerte reacción en la Iglesia, el Ejército y en los partidos de la derecha que desembocará en el frustrado intento de golpe de estado conocido como la sanjurjada al estar capitaneado por el general Sanjurjo.
Cuando Adolfo Suárez nació,  también se reflejaba en las páginas de El Diario de Ávila la impetuosa y radical oposición de la derecha al programa político del Gobierno social-azañista.
Aquel domingo 25 de septiembre, el tiempo era bueno y en la capital el fútbol había copado buena parte de la atención del público, con la victoria del Deportivo Abulense por 3-1 ante el Ulia, el campo lleno y récord de recaudación.
 El alcalde de la ciudad era José Martínez Linares y la prensa se hacía eco del tirón de orejas del regidor a buena parte de los concejales porque no acudían a las sesiones convocadas, para indignación de «las minorías».
Ese mismo día, la Guardia Civil detenía a una persona como presunta autora del robo de material en una carpintería de Hoyocasero.
 A los nueve años, Adolfo Suárez se trasladó a la capital abulense con su familia. Cursó estudios en el Colegio San Juan de la Cruz y en el Instituto de Enseñanzas Medias y pasaba largas temporadas veraniegas en el municipio abulense de El Tiemblo, junto a sus tíos. En 1948 se matriculó en Derecho en la Universidad de Salamanca, licenciatura que obtuvo en 1954, y realizó el servicio militar en Melilla. En 1950 ingresa en Acción Católica de Ávila. Dos años después se convierte en presidente del Consejo Diocesano de Jóvenes de dicha organización de carácter social. En 1955 organiza en el seno de Acción Católica la agrupación De Jóvenes a Jóvenes. 
Es durante su adolescencia y juventud abulense cuando se forjan amistades personales importantes, que perdurarán de una u otra forma durante la presidencia de Gobierno y, en general, en los años de mayor notoriedad política de Adolfo Suárez.
Entre estas afinidades cabe resaltar la del otro Aurelio, no Delgado, sino Sánchez Tadeo, funcionario de profesión, escritor, poeta, historiador, conferenciante y cronista de la ciudad de Ávila, fallecido el 15 de septiembre de 2009, también a los 81 años de edad. De aquella misma época merece especial atención la amistad con el matrimonio Alcón: Fernando Alcón y María José Espín.
En el mismo sentido, el escritor José García Abad, uno de los principales estudiosos de la figura y de la obra de Adolfo Suárez, destaca a otros amigos menos conocidos en los relatos oficiales o mediáticos acerca del ilustre político abulense, como son Tomás Beltrán, casado con Pilar González de la Vega; y el industrial abulense José Luis Sagredo.  
 
extra de cine. A mediados de los años 50 se marcha a probar suerte en Madrid para ayudar a su familia y llega a plantearse ingresar en el seminario. Como anécdota, por aquellos años se presentó como extra para el rodaje de ‘Orgullo y pasión’ que tuvo lugar en Ávila, ciudad a la que siguió vinculado y donde conocería a la que se convertiría en su esposa en 1961, Amparo Illana.
En 1956 se produce uno de los hechos que marcarán su carrera política: se convierte en secretario personal del gobernador civil de Ávila, Fernando Herrero Tejedor, que posteriormente irá ocupando cargos relevantes en el Movimiento, hasta culminar con su designación como vicesecretario en 1961 y como secretario general el 4 de marzo de 1975. Herrero Tejedor tomó posesión como gobernador civil de Ávila el 1 de agosto de 1955 en sustitución de David Herrero Lozano, y cesó justamente un año después.
Los historiadores coinciden en que Suárez tuvo dos grandes amigos políticos: por una parte, Don Juan Carlos, por otra, el propio Fernando Herrero Tejedor. José García Abad considera a Fernando Herrero «su gran protector, un personaje de gran personalidad a cuya vera hizo Adolfo carrera; representó para él refugio seguro al que acudir en los momentos en que sus planes se torcían».
Durante esos meses en los que estuvo al lado de Herrero Tejedor en el Gobierno Civil abulense, aunque  en la sombra, Adolfo Suárez acompañará al alto cargo durante sus abundantes visitas por la provincia, siendo recibido en los pueblos, secundado por las fuerzas vivas de los representantes del régimen franquista en Ávila, y tomando contacto con la realidad de sus gentes. Estos mismos frutos los cosechará como testigo de excepción de las muchas visitas que un ‘hiperactivo’ Herrero Tejedor recibirá en su despacho de la capital. A partir del cese de Herrero Tejedor, Adolfo Suárez, que dejará Acción Católica, se traslada a Madrid, donde trabaja en principio como procurador.
En 1958, su colaboración es requerida de nuevo por Herrero Tejedor, en la Delegación de Provincias de la Secretaría General del Movimiento. Su carrera política ya está vinculada a Madrid y al ámbito nacional, con constantes, pero discontinuas estancias y visitas a Ávila.
 
En las cortes. En 1967, el 10 de octubre, se presentó como procurador por Ávila a las Cortes, en representación del segmento electoral de la Familia. Desde su puesto como director de la primera cadena de TVE  realizó una magnífica promoción de la ciudad amurallada que le sirvió para su personal campaña electoral. En las citadas elecciones de octubre obtuvo la confianza de 34.003 votantes, sólo superado por el entonces alcalde de la capital abulense. Diario de Ávila recogió en portada del 11 de octubre el resultado de dichos comicios.
El periódico se hizo eco de la gran afluencia de votantes, con colas desde primeras horas. El número total de electores era de 112.573, «de los cuales 65.392 correspondían a los cabezas de familia y 47.181, a las mujeres casadas». El Diario destacaba que en las primeras horas el mayor contingente de votantes «lo dio las amas de casa que, antes de iniciar sus tareas domésticas, acudieron a depositar su voto». Y entre estas, votó doña Benita Medrano Hernández, quien «animosa y decidida pese a sus 103 años de edad, acudió a emitir su voto a la mesa electoral del Colegio Cervantes».
Los resultados en el conjunto de la provincia dieron la victoria  a Antonio Sánchez González, con 37.164 votos; el segundo fue Adolfo Suárez, con 34.003. En la capital, venció Sánchez González, con 5.697 sufragios; el segundo, José Antonio Vaca de Osma, con 5.420; y el tercero, Suárez, con 4.107.

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