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21 de agosto de 2018
Enología

Caldos tintos en la Moraña

Ana Agustín - domingo, 4 de agosto de 2013
Almudena Castelló Pérez entre las cepas de su viñedo.
La tradición familiar movió a tres hermanos a hacerse cargo de la viña de su padre, unas cepas que crecen en tierras de Langa. Viña Alondra es el nombre del vino tinto joven y de crianza que producen

Se trata de una iniciativa familiar, un proyecto romántico que emprendieron Almudena Castelló Pérez y sus dos hermanos, Luis y Enrique, que decidieron hacerse cargo del viñedo familiar a la muerte de su padre. Se trata de dos hectáreas ubicadas en el término municipal de Langa, en plena Moraña y las cepas cuentan con una veintena de años y ofrecen una uva tinta de la variedad tempranillo. «Lo cuidaba mi padre, falleció y decidimos los hermanos hacernos cargo de él». Al principio la producción era escasa como para poder elaborar vino en grandes cantidades pero poco a poco lo van consiguiendo. Fueron bastantes los problemas, no obstante, que tuvieron que afronta estos jóvenes viticultores que veían como la uva «se pagaba muy mal y no teníamos donde depositarla», afirma Almudena que recuerda como antes «venía un camión de Cantabria y se lo llevaba, probablemente, para hacer aguardiente. Ahora ya ni siquiera viene». Al no saber qué hacer con toda esa uva emprendieron una aventura nueva. Se registraron como marca. Viña Alondra es el nombre del vino. «Se llama así porque queríamos ponerle el nombre de un pájaro ya que la viña están entre pinares y hay muchas alondras en esta zona y si estás agustito en el pinar viendo tu viña puedes oírlas muy a menudo». Con la marca registrada llevan desde el año 2009. De toda la producción que tenían, una parte se empleó en hacer vino para la gente de por allí y otra se introdujo en barricas. Después de un año, lo sacaron a la venta. «Eran muy poquitas botellas, unas mil y se vendieron enseguida». En 2010 hicieron lo mismo y el vino de crianza de 2011 está ahora en el mercado, con la misma producción, aproximadamente, y el pasado 2012 decidieron embotellar también el vino joven con una característica especial y es que lo han hecho mediante la maceración carbónica. «En vez de prensarlo, hemos dejado la uva con un poquito de vino en unos toneles durante siete días y ha fermentado dentro de la uva», explica Almudena. Posteriormente, se prensa y este proceso consigue dar muchos más aromas al vino, tal y como explica la responsable de este viñedo. Se trata de una novedad importante que ha movido a los tres hermanos a arriesgarse a tener mayor producción. «Hemos sacado 4.000 litros, unas 3.000 botellas de vino joven». Aunque no es una grandísima producción, sí es la más arriesgada hasta ahora para estos jóvenes viticultores. Uva tinta tempranillo en viñedo con separación suficiente entre las cepas para que no haya competencia entre ellas y de pie alto para que la vendimia sea más cómoda, son las características de este viñedo ubicado en Langa con tradición familiar. Este viñedo cuenta con unas 2.200 cepas aunque  también conservan otra pequeña viña de 200 cepas, más antigua. Almudena recuerda que ella ha crecido entre las cepas del viñedo de su padre, al igual que sus hermanos. Aunque ninguno de ellos vive del vino que producen, si emplean todo el tiempo que sus ocupaciones les dejan libre en el cuidado de las cepas, en la vendimia y se han preocupado en formarse también para poder atender mucho mejor esta empresa tan arraigada en sus sentimientos y con proyectos de futuro. Este año, la producción ha aumentado. Así, cuenta Almudena que han conseguido unos 8.000 kilos de uva, que se convertirán en 7.000 litros de vino. «No hemos hecho vino de toda la uva porque nos superaba, era demasiado». Han vendido una parte, unos 2.000 kilos de uva y han reservado unos de 6.000 para hacer vino, de los que saldrán unos 4.000 litros de vino. El vino de crianza han decidido embotellarlo de manera especial. Para ello han elegido una botella de medio litro «porque nos parecía una manera de diferenciarnos». Se trata de una botella distinta, que llama la atención y «cuando la tumbas, hace la pompa justo en el hombro», puntualiza. Ellos mismos distribuyen su vino,  mediante el boca a boca, sobre todo con los crianza, porque mil botellas son fáciles de sacar adelante. Este vino se encuentra en Alta Moraña y en algunos establecimientos hosteleros de Ávila, Arévalo y Madrid.
Su presencia en mercados agroalimentarios y ferias especializadas es constante. Proyectos tienen muchos y se plantean la posibilidad de crear bodega propia en Langa y hacer vino de toda la producción.

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