Racing Lermeño 1-1 Real Ávila
Racing Lermeño
Luis
Tigre
Ricardo
Borja
Cachorro
Tato
Cristian
Sedano
(Iván, 90´)
Pecas
(Bruju, 78´)
Chicho
Apa
(Cova, 74´)
Real Ávila
Félix
José María
Tirso
(Fran, 63´)
Javi
Toño
(Josito, 90´)
Iván Cabezudo
(Piru, 63´)
Trujillo
Peña
Chiqui
Pito
Gustavo
Goles
1-0 (minuto 10) Pekas; 1-1 (minuto 73) Pito.
Árbitro
Humanes Balmont (León). Mostró tarjetas amarillas a los locales Ricardo, Cristian, Pekas, Sedano y Tato; y a los abulenses Tirso, Toño, Félix, Trujillo y Chiqui.
Incidencias
Encuentro correspondiente a la Jornada 27ª de la Tercera División grupo VIII, disputado en La Arlanza ante 200 espectadores.
El Real Ávila no pudo pasar del empate en su visita a Lerma en un partido marcado por la falta de claridad de los encarnados de cara a gol. Llevó el peso del partido el equipo dirigido por José Luis Diezma y dispuso de las mejores ocasiones, pero se mostró errático en la faceta del último pase y lo pago caro. Como en la pasada jornada, no acabó por rematar sus ocasiones y terminó por pagarlo caro. Y el pinchazo pudo haber sido peor. Porque el Racing Lermeño se encontró con un gol en los minutos iniciales y eso le permitió ceñirse, más si cabe todavía, al plan previsto. El burgalés es un equipo que se encuentra muy cómodo jugando a la contra y ayer lo volvió a demostrar una vez más. Pekas adelantó a los racinguistas en un contragolpe dirigido por Chicho y a partir de ahí los blanquinegros no quisieron saber nada del balón.
El tempranero tanto, sin embargo, no puso nervioso al Ávila, que con el paso de los minutos fue de menos a más hasta acabar encerrando al Lermeño en su propio campo. Los de Diezma monopolizaron la posesión de la pelota y tocaron con criterio en el centro del campo, donde Diezma apostó de inicio por Chiqui en detrimento de Piru, quizá pensando más en un partido de brega que de creación, pero a partir de tres cuartos de terreno no supieron que hacer. El Racing amontonaba jugadores en su propio terreno y no concedía un solo resquicio por el que pudiera entrar el cuadro encarnado, que además se empeñaba en entrar por el centro, donde morían todas sus jugadas.
Voluntarioso, el Lermeño dejó que las manecillas del reloj siguieran su curso a la espera del descanso. Un remate de Trujillo puso a prueba al cancerbero local, Luis, al filo del tiempo de descanso, pero éste se sacó una mano impresionante para despejar el balón a córner. Fue todo el bagaje ofensivo del Real Ávila en la primera parte, que sólo lo intentó con disparos lejanos francos para el meta del Lermeño. Demasiado poco para una delantera con Gustavo, Pito y Peña.
Antes, en el minuto 35, los abulenses habían reclamado un posible penalti por unas manos de Cachorro en el interior del área. Pero el colegiado entendió que habían sido involuntarias y ordenó continuar el juego.
Tras el paso por vestuarios la decoración no varió un ápice. El Ávila tomó riesgos y le salió bien. José Luis Diezma adelantó la posición de José María al interior y su equipo pasó a jugar con sólo tres defensores. Contrariamente a lo acaecido en la primera mitad, además, los encarnados buscaron las bandas y gracias a ello consiguieron abrir la cerrada defensa local. En una de esas internadas por bandas llegó el anhelado gol del empate. Trujillo se internó por el costado izquierdo y colgó un balón al corazón del área que Pito, desde el suelo y en posición forzada, remató al fondo de la portería blanquinegra.
Pero tras el gol el Real Ávila pecó de conformismo o quizás el cansancio le pasó factura y se desconectó del partido. En el último tramo el Racing Lermeño dispuso de dos ocasiones para llevarse el gato al agua; la más clara un libre directo que botó Chicho desde la frontal del área y a punto estuvo de sorprender a Félix. Al final, la cosa no pasó a mayores y Lermeño y Ávila se repartieron los puntos.
Una lástima para el cuadro encarnado, que hubiera podido colocarse empatado a puntos con el Villaralbo, que no pasó del empate ante el Huracán Z, y que no pudo aprovechar el empate (1-1) que cerraron el sábado el Astorga y el Bembibre, a un punto de los encarnados desde la quinta plaza.