El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó ayer a España que recorte los sueldos de los empleados públicos y aumente el IVA e impuestos especiales de forma temporal para compensar la incertidumbre en torno a las reducciones de gasto previstas, al mismo tiempo que reclamó al Gobierno que elimine la deducción de compra de vivienda y acelere las privatizaciones.
En el análisis anual de la economía española correspondiente al Artículo IV de la institución, el FMI señala que las reducciones de gasto están previstas en las «áreas adecuadas», pero alerta de que «llevará tiempo identificarlas, serán difícil de implementar y sus resultados son inciertos».
Por ello, incide en que para dar garantías de que el ahorro previsto se materializará, «futuros recortes en sueldos públicos y aumentos en IVA o en impuestos especiales podrían aprobarse ahora y cancelarlos solo si los objetivos son alcanzados».
La institución dirigida por Christine Lagarde también sugiere que para suavizar las proyecciones del endeudamiento público se debería dar mayor énfasis a las privatizaciones, y coincide con la CE en que la deducción por vivienda debería ser eliminada».
«Cheque en blanco». Por su parte, Bruselas señaló que la línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros que recibirá España para recapitalizar su sistema bancario no es «un cheque en blanco», y aseguró que no se va a inyectar dinero público en cualquiera «sea cual sea su situación».
En una entrevista en Gestiona Radio, Amadeu Altafaj, el portavoz del comisario europeo Olli Rehn, explicó que el interés que se cobrará a las entidades a cambio de la ayuda, que en otros países se ha establecido en torno al 8,5%, es «disuasorio», y pretende que los bancos intenten solucionar sus problemas con ventas de activos o fusiones, antes de «tender la mano para recibir dinero público».
Con este panorama, los mercados continúan por la senda de la inestabilidad. Aunque ayer el Ibex 35 repuntó por cuarto día consecutivo y cerró con un 0,34%, la prima de riesgo sigue su tendencia alcista y acabó la sesión en 543,7 puntos, mientras que la rentabilidad del bono español a 10 años lo hizo cerca del 7%.