Esta historia comienza hace algún tiempo, cuando una amiga de Ana Reviejo, nuestra protagonista de hoy, fue diagnosticada de cáncer y comenzó su tratamiento oncológico. «Nos dimos cuenta de que no encontrábamos sitios en los que ofrecieran lo que ella necesitaba», recuerda Ana, arqueóloga de formación, que recuerda, por ejemplo, la ropa oscura y con diseños poco juveniles con la que se veía obligada a vestir su amiga. «Y ahora, como el cáncer se detecta muy pronto, hay mucha gente joven diagnosticada», dice.
Así que, ni corta ni perezosa, y con muchas ganas de salir del túnel del paro, Ana creó amimarte.com, una página web pensada para ayudar a las mujeres que, como su amiga, se ven obligadas cada día a cruzar el difícil río de la quimioterapia, pero que quieren hacerlo sintiéndose bien, guapas y contentas con su imagen.
Porque, si algo quiere transmitir Ana, es que si se quiere, se puede. Sobre todo cuando se cuenta con ayuda como la que ofrece su portal en el que destaca, por ejemplo, el capítulo dedicado a los consejos de belleza. «Explicamos desde cómo lavarse a cómo maquillarse si, por ejemplo, se han perdido las cejas», continúa Ana, que tiene claro que el cáncer suele afectar mucho a nivel estético y, por extensión, al anímico.
Por eso, para que todas las mujeres cuenten con las herramientas necesarias para sentirse bien, pone a su disposición complementos que no por su razón de ser tienen que dejar de ser hermosos. «Ofrecemos, por ejemplo, pañuelos para la cabeza adaptados para la falta de pelo, para que no se escurran», explica Ana, que destaca también el tamaño superior de las bandanas, para cubrir toda la cabeza, y que no olvida los productos estéticos. «Hay que tener en cuenta que la piel es uno de los órganos que más sufre los efectos secundarios de la quimioterapia», insiste Ana, que especifica que sus productos están libres de parabenos, perfumes y colorantes y derivados del petróleo. «Cuanto más mimen su piel, será mejor para ellas», se despide Ana de nosotros.