Diario de Ávila plantea una segunda ruta de verano por la provincia de Ávila basándonos en la sugerencia de nuestro experto conductor, el profesor de formación vial y copiloto de rallys Carlos San Segundo Conde, quien, en esta ocasión, nos ha marcado un itinerario que nos permitirá conocer los paisajes y algunas localidades del Valle Amblés y de la sierra de Ávila en las condiciones de seguridad necesarias y adecuadas cuando viajamos en coche.
Partiremos de Ávila hacia Muñana por la N-110, una carretera convencional con limitación de velocidad a 100 kilómetros por hora. «Es una carretera segura porque tiene grandes rectas y arcenes anchos», afirma Carlos. Sin embargo, nos advierte también de que «no hay que bajar el nivel de atención porque se producen más accidentes en las rectas». De hecho, existen algunos cruces, como el de La Colilla o el que enlaza con la N-502, bastante peligrosos. Padiernos será el primer pueblo que podríamos considerar con travesía, «aunque no lo es del todo, pero tenemos una limitación de velocidad». La primera travesía en sí, será la de Muñogalindo, por lo que hay que extremar la precaución. La limitación de velocidad se sitúa en 50 kilómetros por hora. «Es una travesía muy controlada», apunta nuestro guía. Continuamos en recta «hasta la curva de La Torre» y, una vez llegados al cruce, debemos girar a la derecha para enlazar con la carretera comarcal AV-120, que nos llevará hasta Muñana. En esta localidad «haremos el primer alto para tomar algo y comprar provisiones de embutido o jamón», añade Carlos, puesto que son sobradamente conocidas sus empresas cárnicas. Si continuamos la marcha por la AV-120 llegaremos a San Juan del Olmo. Es una carretera complicada aunque, gracias a la ubicación de parques eólicos en el cerro, se ha mejorado el asfalto y se ha ensanchado la vía. «Dentro de lo posible, está algo mejor de lo que estaba pero sigue siendo una carretera con muchas curvas e incluso, hay un tramo que eligen los organizadores de rallys». Según nuestro experto, es el peor tramo de toda nuestra ruta porque se trata de una carretera «muy virada, muy estrecha, los sentidos no están delimitados... una carretera que gusta mucho a los ciclistas». La ruta que hemos elegido será de unos 100 kilómetros, aproximadamente, que hace un «círculo muy bueno porque tiene de todo, llano y puerto». El puerto al que nos referimos es el de las Fuentes, donde se ubica una ermita que goza de gran devoción e interés. Debería ser una parada obligada en nuestra escapada. «Comenzamos en el Valle Amblés, con llanura y siembra, y aquí cambiamos totalmente de paisaje, empezamos a ver la sierra con sus encinas, el pedregal, el piorno...) La ermita de las fuentes es un lugar fresco con mesas para merendar, ideal en verano, según nuestro conductor, aunque también en otoño e invierno tiene un atractivo singular por el color de las hojas de los árboles.
Continuamos la carretera hasta Muñico. «Sigue siendo una carretera revirada y muy peligrosa y allí, enlazamos con la AV-110 en dirección hacia Ávila». Se trata de una vía arreglada hace unos años, con el firme nuevo, los sentidos delimitados y, aunque sigue habiendo curvas , «se han eliminado las peores», afirma Carlos. Cillán y Chamartín, con el castro de la Mesa de Miranda (que merece la pena una visita detenida y también a su centro de interpretación), son localidades que atravesaremos en la ruta. Llegaremos al cruce de Sanchorreja «y podemos aprovechar para ver la dehesa del Cid, donde se ubica otro castro celta, el de los Castillejos». El regreso nos llevará también hasta la ermita de Rihondo y pasaremos por Martiherreo, a cinco minutos de Ávila, donde encontraremos muchos establecimientos hosteleros para merendar. Ávila se halla a la vuelta de la esquina. Llegaremos por la AV-110, entrando por los Cuatro Postes. Nuestra retina se impregnará entonces de la vista más retratada de la ciudad. Estamos en casa. «Se trata de una ruta que puede ocuparnos el día entero, si la disfrutamos con detenimiento», afirma Carlos.
En nuestra escapada hemos reparado en Muñico, una pequeña localidad de la sierra de Ávila que, sin embargo puede ofrecer muchos encantos al visitante. Su alcalde, José Carlos García, nos habla de su pueblo y de la zona en la que se ubica este municipio abulense. Antes de llegar a Muñico si venimos de Muñana, como es el caso, se encuentra la ermita de las Fuentes, como ya hemos contado. El paisaje es magnífico. Y es que la ermita se encuentra en una vaguada, que José Carlos destaca.
Nada más atravesar el cruce de acceso a Muñico, encontramos un sarcófago visigodo del siglo VIII. «Se encuentra en el cruce de la carretera de Ávila a Cabezas del Villar y la que transitamos desde Muñico».
La localidad, pequeña y modesta, ofrece al visitante tres bares en los que se ofrece comida casera. «Tenemos también dos iglesia, una a 300 metros del pueblo, que es la más grande, y otra más pequeña que se usa en invierno». Cabe destacar el retablo de la iglesia mayor, que se puede visitar siempre que se solicite, según el alcalde. También se pueden practicar dos rutas interesante en Muñico, «que prepararon unos arqueólogos hace unos años». El río Almar, aunque se seca en verano, es la guía de estas rutas que transcurren entre chopos y frutales de todo tipo. Se trata de una zona muy rica. Muñico vive de la ganadería, aunque, al estar en una zona más fértil, también goza de un poco de agricultura. El visitante se encontrara con un paraje curioso y, si tenemos tiempo, podemos desplazarnos hasta el embalse de Gamonal en el que conviven numerosas aves.
La localidad de Muñico y sus alrededores cuentan con numerosos puntos de interés, según el alcalde de Muñico. En Cillán, nos cuenta el Jose Carlos García, también hay restos de un poblado que se llama Las Henrenes, que bien merece una parada, si tenemos tiempo.