Con cada palabra que la rectora de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), María del Rosario Sáez Yuguero, pronunció como pregonera de la Semana Santa de Ávila en Valladolid, los presentes pudieron acercarse un poco más a la tradición abulense en la Semana de Pasión, puesto que ella repasó "paso a paso" cada procesión y encuentro que en pocas semanas se vivirá en Ávila.Y además, no lo hizo sola, lo hizo acompañada de poemas y figuras castellanas que con sus voces, escuchadas a través de la rectora, pusieron más sentimiento a la Semana Santa. Por ello, en la amplia selección que se realizó no faltaron San Juan de la Cruz, Miguel Unamuno, Jesús Rasueros, Gerardo Diego o los propios Salmos y otras citas de la Biblia.
La cita, que se inició con la lectura de un manifiesto y un minuto de silencio en memoria de Miguel Delibes, tuvo lugar, como es tradición, en la Casa Revilla, donde la rectora estuvo arropada por el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, el presidente del Hogar de Ávila en Valladolid, Emerenciano Martín Cruz, el presidente de la Junta de Semana Santa de Ávila, Emilio Iglesias, el consiliario de la citada Junta, Félix de las Heras, la directora general de la Mujer, Alicia García, el teniente de alcalde de Cultura, Áureo Martín Labajos, así como miembros de la junta directiva de la Semana Santa abulense.
Sáez Yuguero aprovechó su pregón para repasar, una por una, todas las procesiones que se celebrarán durante la Semana Santa en Ávila. Eso sí, ya antes de empezar quiso tener unas palabras para Valladolid y la imagen de Santa Teresa, talla de Gregorio Fernández, que está en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio.
Fue el antecedente de un discurso que habló de Ávila como «Jerusalén castellana», una tierra que «revive entre sus templos, palacios y Muralla el más grande acontecimiento que sucedió en Jerusalén, en esa primera Semana Santa». Un sentimiento que se transmite «por el paseo del Rastro, junto al helado Adaja», donde la «pisada del Señor va dejando su huella en la ciudad donde se oyó el silencio, en el corazón de nuestra Ávila».
Cada procesión. En ese momento la rectora pasó a desgranar cada procesión que se vive en la ciudad de Ávila, pasando desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección, sin olvidar la primera procesión, Via Matris. Un Via Matris, «el camino de la Madre», con el Domingo de Ramos y la procesión de las Palmas y la borriquilla que se dirige a San Antonio. «Un día excepcional», que sin embargo anuncia que «el trueno está cargado» y la tempestad se avecina.
Después, el Lunes Santo y las procesiones del Encuentro, frente a la puerta del Alcázar, para dar paso a las de la Estrella y Jesús Redentor ante Caifás, y cómo no, la procesión del Miserere, a las doce de la noche, donde se muestra que «Ávila es tierra de fe. Ávila es tierra de Pasión y Ávila es tierra de Penitencia».
Con el miércoles llega la procesión del silencio, desde San Nicolás, y en la que «vamos subiendo la cuesta y el cielo es más templo cada hora», y el Jueves Santo, con la procesión del Cristo de las Batallas, la de la "madrugada", la que sale de la iglesia de Mosén Rubí. Después llega una «noche intensa, llena de idas y venidas, emociones, negaciones, traición y también perdón» y ya estamos en el Vía Crucis, rodeando toda la muralla. Eso sí, el recorrido también ha pasado por la Procesión de los Pasos y llevará a la del Santo Entierro y la Soledad. Es entonces Sábado Santo y llega el momento de prepararse para la Procesión del Resucitado, cuando «el Señor se aparece a su bendita Madre que cambia su manto de dolor y luto por otro de fiesta y alegría. Suenan la dulzaina y el tamboril». Y como finaliza la Semana Santa también lo hizo el pregón: «Y con el gozo de la Resurrección, que da sentido a nuestra fe, termina mi pregón», dijo la rectora.