La residencia San Pedro de Alcántara de Arenas de San pedro vivió ayer una jornada festiva. Y es que una de sus residentes, Rosario Sánchez-Fuentes García cumplía cien años y para la ocasión se organizaron una serie de actos, entre los que no faltaron unas breves oraciones en la capilla, el homenaje de las autoridades locales, que a través de la alcaldesa de Arenas, Caridad Galán y el teniente de alcalde Rafael Moreno le entregaron un ramo de flores y una placa, y un ágape con su tarta de cumpleaños para que Rosario soplara las velas rodeada de sus familiares y amigos, que destacan de ella su serenidad, lucidez. genio, coquetería y dulzura, que no ha perdido pese al paso de los años.
Nacida el 3 de febrero de 1912, Rosario es la segunda de tres hermanas, Antonio y Felisa, que se quedaron huérfanas de padre cuando ella contaba sólo nueve años. Su madre invirtió el patrimonio que le quedaba en una buena educación para sus hijas, que estudiaron en el Colegio del Carmen y se prepararon para ser maestras.
Pero Rosario apenas ejerció como maestra, salvo alguna suplencia tras casarse a los 23 años con Agustín Samaniego, taxista de profesión, con quien tuvo cinco hijos, Mercedes, Rosario, Fernando, Toñi y Pilar. En 1989 se quedó viuda y en julio de 2005 llegó a la residencia San Pedro de Alcántara donde vive con tranquilidad y una lucidez admirable su vejez. Además, nunca le falta la compañía y el calor constante de sus familiares, hijas, nietos y biznietos, así como de los numerosos amigos que ha hecho en este tiempo.