Son siete jóvenes de Mijares los que se convirtieron durante este fin de semana, en los auténticos protagonistas de una fiesta que cuenta con mucha tradición en la localidad; los quintos cumplieron con los actos que ordena la costumbre y que se han repetido en el municipio mijariego, generación tras generación. Este evento es celebrado por los varones mijariegos que este año cumplen la mayoría de edad y que es compartida por todos los vecinos del municipio y muchos visitantes, llegando a concentrarse unas 2.000 personas, según explicaron fuentes de este Ayuntamiento.
Los actos centrales de la Fiesta de los Quintos alcanzaron su punto álgido este fin de semana aunque previamente, los jóvenes se desplazaron al monte para cortar la madera tras el permiso que concede el Consistorio de Mijares, con la que se procede a encender la hoguera en la plaza. Además, y desde hace unos dos meses, los vecinos han ido acudiendo a las casas de los siete quintos para llevar harina, huevos y azúcar con cuyos ingredientes, las madres y abuelas de los jóvenes protagonistas de este año, elaboraron las tortillas y dulces que se degustaron en la jornada de ayer.
El sábado por la tarde, a partir de las 20,00 horas, los quintos cumplieron con una de las tradiciones puesto que en la plaza mijariega, llevaron a cabo el encendido de la hoguera alrededor de la que se concentran vecinos y visitantes para acompañar a los jóvenes en el canto de los sones tradicionales del municipio. No faltó un baile con una orquesta en la carpa en La Nogalera con la que se pudo disfrutar hasta altas horas de la noche.
En la jornada de ayer, la primera de las citas para los quintos tuvo lugar en el Ayuntamiento ya que como es costumbre, la alcaldesa, Mercedes Soto, procedió a tallar a los jóvenes, un acto que recuerda a cuando los quintos debían tallarse para incorporarse al servicio militar.
A continuación, se celebró una misa en la iglesia parroquial en honor de los jóvenes y a su término, éstos fueron acompañados en romería por los vecinos que recorrieron todas y cada una de las casas de los quintos donde como manda la tradición, fueron invitados a vino y rosquillas típicas de Mijares, a tortillas y a otros suculentos aperitivos.
El próximo sábado continuarán las celebraciones con baile.