El artista arenense Victorio Rodríguez ya fallecido, recibirá un homenaje de todos los vecinos arenenses. Para ello, la Sala de Exposiciones de la Fundación Marcelo Gómez Matías, la Casa de la Cultural Josefina Carabias y la Sala de Exposiciones de Caja de Ávila albergarán muestras de la obra de este vecino de Arenas.
Mañana a las 20,00 horas y de forma simultánea en la Fundación Gómez Matías, en la Sala de Caja de Ávila y en la Casa de la Cultura, se procederá a la inauguración de las exposiciones que reciben el nombre de "80 años de arte vivo" a través de las que los hijos de Victorio Rodríguez Gómez quieren rendir un sentido homenaje a la figura y obra del artista nacido en Arenas de San Pedro el 20 de marzo del año 1930, que falleció en 2005.
Tras la inauguración, el sábado también se ha programado una tertulia coloquio que se desarrollará en el Torreón del Homenaje del Castillo del Condestable Dávalos y que versará sobre la vida del artista y el trabajo desarrollado durante los años de su existencia, con motivo del homenaje de su 80 aniversario. La obra de este artista internacional «que supo ser español siempre», estará expuesta además, en la Hostería Los Galayos, en el Bar Chiquito y en la Taberna de Boccherini. Las diferentes muestras de sus obras se podrán visitar hasta el próximo día 11 de abril.
Según la crítica, como señala el Ayuntamiento de Arenas, «Victorio es sobre todo, pintor, pintor en mayúsculas, pintor de lo cotidiano, de lo pequeño, pero también de lo insólito, de lo simbólico, de lo grandioso. Lejos de cenáculos y comadreos, la obra de este abulense refleja su amor por la pintura. Un talento consciente y ansioso, por siempre quiso ir un poco más allá».
Además, y según los expertos, «su pintura se caracteriza por la elocuencia de un lenguaje expresamente plástico, por sus cálidas tonalidades, todo en su obra parece enfrentarse con la realidad de un mundo que escapa a la visualidad común. Maestro del dibujo lineal, Victorio sustenta siempre la misma belleza extraña de los materiales, en la forma de sus colores y las líneas de su trazado». Sus obras son una muestra de sentimientos como la angustia, la ansiedad, el sufrimiento, la desorientación e incluso el caos, todo siempre «bajo un matiz narcisista».