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Provincia
Narros del Puerto

El mudéjar en el Amblés

Ana Agustín - lunes, 14 de marzo de 2011
La iglesia parroquial de Narros del Puerto puede calificarse como una joya arquitectónica y también antropológica. Sus origenes, constatados gracias a unas excavaciones dirigidas por la Junta, se remonta a la época romana

Se trata de la única iglesia mudéjar del Valle Amblés. El templo parroquial de Narros del Puerto, dedicado a Nuestra Señora de la Asunción tiene, además, muchos otros tesoros, tanto desde el puntode vista paisajístico, por el hermoso paraje en el que se ubica; como histórico-artístico y arqueológico. Así lo ha afirmado el arqueólogo territorial Francisco Fabián en una entrevista concedida a este periódico.

De tal manera, atendiendo al aspecto puramente arqueológico, «tiene dos derivaciones, una la de época medieval y, por otro lado, el hecho de que esa iglesia se fundara sobre un templo romano anterior», lo que implica el paso de una religión a otra en un mismo contenedor. «Un mismo templo es pagano en una época de la historia, aproximadamente por el siglo IV, y luego se convierte en un templo cristiano» hasta que, allá por el siglo XI, se construye la iglesia actual coincidiendo, seguramente «con la época en la que esta zona se repuebla y se convierte en importante».

Artísticamente, la iglesia de Narros del Puerto, cuya fábrica es del siglo XII pero reformada en los siglos XVI y XVII, ofrece un hermoso ábside mudéjar. En cuanto a la iglesia medieval, seguramente estuviera constituida por una sola nave y un ábside semicircular de ladrillo. En la reforma posterior se le añadieron dos naves a los lados «y posiblemente, la espadaña también», añade Francisco Fabián.

Cabe destacar que en el año 2003 la Junta de Castilla y León encargó a la arqueóloga Ascensión Salazar unas excavaciones en la iglesia. Se llevaron a cabo las excavaciones «porque había unas reformas en el presbiterio y una restauración de la iglesia. Al intervenir «nos dimos cuenta de que esa iglesia está sobre un templo romano porque aparecieron las aras, pequeños altares, que el templo romano tenía». Posiblemente, era un templo de pequeñas dimensiones que se cristianizó a partir del siglo IV. Todas esas aras, dedicadas a dioses paganos, pasaron a formar parte de los muros como material sin más, cuando se amplió el templo romano y pasó a ser cristiano. «Localizamos hasta nueve aras y son un testimonio absolutamente fiel de que antes fue un templo romano». Una de estas aras estaba dedicada a los dioses de los caminos. Según el arqueólogo territorial, este hallazgo, situado cerca del paso del puerto del Pico «podría estar indicando que ya en esa época, este puerto era utilizado como vía de comunicación», prueba de que fue una ruta de comunicación importante, algo que podría explicar la existencia de la calzada romana, aunque no hay pruebas evidentes de que como tal calzada, existiera en aquellos tiempos.

Una tumba de incineración también pudo ser estudiada tras las excavaciones realizadas. «Sería del siglo I o el siglo II y estaban dentro del templo. Esa tumba consta de dos partes, la cista, piedra horadada; y la cupae, elemento que se colocaba encima para proteger las cenizas».

También, gracias a los trabajos realizados en 2003, es por lo que se pudo comprobar que este mismo lugar romano fue utilizado, posteriormente, en época visigoda y alto- medieval. Y es que, apareció una tumpa excavada en la roca del suelo, en la zona del presbiterio actual «por lo que pensamos que se respetó la traza del templo anterior». Esta tumba puede datar del siglo IX al siglo XI. A partir del siglo XI, XII, se construye el templo románico con ábside mudéjar. Las excavaciones estuvieron centradas en dos lugares, el presbiterio y la nave, sobre todo en el presbiterio «y nos dimos cuenta de que el enterramiento de los sacerdotes se efectuaba en ese lugar mientras que el de los fieles se efectuaba en la nave», aunque también hubo un cementerio externo para quienes tenían poco dinero. También aparecieron estelas discoideas del cementerio medieval. Por lo que respecta a las tumbas del presbiterio, éstas estaban orientadas de forma diferente a las de los fieles. «Pudimos encontrar casi intactas las tumbas de los últimos curas, desde 1.700 en adelante». Entre otras cosas curiosas, cabe destacar que uno de los sacerdotes enterrados en estas tumbas tenía una bolsa con monedas del rey Felipe IV, «lo que puede significar que mantenían la tradición pagana». Algunas de las tumbas aún conservan los mantos de los curas y, en un caso, las tablas del ataúd. Estos enterramientos permanecen en el presbiterio de la iglesia de Narros del puerto convenientemente protegido, tras la documentación precisa y a la espera de que «algún día se decida hacer algo con ello»

En este sentido, el cura párroco de Narros del Puerto, Emilio García, asegura que, aunque algunas de las piezas encontradas en la excavación de 2003 se guardan en el Museo de Ávila, otras, «sobre todo, algunas piedras», se hallan en la iglesia «y nos estamos planteando hacer algo con ellas». De tal manera, el párroco asegura que retomará la idea de su predecesor en el sentido de montar una exposición para que puedan ser contempladas, aunque todavía «tengo que hablar con el responsable del patrimonio de la diócesis de Ávila»

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