Una vaca bebe en un abrevadero de Navadijos.
El veinticinco por ciento de los municipios abulenses son «casi irrecuperables», al no llegar en este momento al centenar de habitantes. A esta conclusión llegaron un grupo de expertos, profesores de universidad, en el transcurso de unas jornadas que se llevaron a cabo hace unos días en Valladolid. La provincia de Ávila tiene en la actualidad un total de 61 municipios que no llegan a esa cifra de habitantes mínima, considerada como garante para que su población pueda afrontar con garantía un futuro inmediato. De estos 61 municipios, cerca de una decena no llegan siquiera al medio centenar de habitantes. Son los primeros candidatos para perder definitivamente su población, en cuanto vayan desapareciendo sus actuales pobladores. Estos municipios son los siguientes: Avellaneda (32), Blasco Nuño de Matacabras (18), Gil García (42), Grandes y San Martín (41), Hoyos de Miguel Muñoz (45), Manjabálago (45), Marlín (43), Navaquesera (39), Pascualcobo (34), San Bartolomé de Béjar (48), San Esteban de los Patos (26).
Recuperar población. El catedrático de Geografía de la Universidad de Salamanca, Valentín Cabero, defendió en estas jornadas que la batalla contra la despoblación en Castilla y León «es una batalla muy difícil, si bien no está perdida». «En las zonas intermedias de Castilla y León se podría recuperar población, pero lo que resulta prácticamente irrecuperable son los 539 municipios que ahora mismo están por debajo de cien habitantes», valoró. En esos núcleos «habría que hacer políticas de integración, comarcales, de agrupación para salvar realmente a la población y los recursos naturales, porque justamente en esas zonas están los recursos estratégicos más valorados de la región», apuntó. Se trata de una una opinión, que fue también refrendada por la catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Valladolid, Natividad de la Vega, que aseguró que «no se puede promover una política de calidad de vida en pueblos que están en desaparición». Los dos participaron junto al catedrático de Economía de la Universidad de Valladolid, Zenón Jiménez-Ridruejo, en la mesa redonda ‘Políticas de lucha contra la despoblación para Castilla y León’, organizada por la Fundación Perspectivas.
Este último, sostuvo su intervención a partir de tres pilares. El primero de ellos es que «todos los problemas demográficos son a largo plazo y no se resuelven con políticas puntuales correspondientes al presupuesto de uno o dos años». «El problema demográfico en Castilla y León tiene siglos y se ha agravado en los últimos sesenta años, y va a reclamar esfuerzo de largo plazo para ser resuelto», afirmó.
Además, señaló que «no se puede resolver con políticas de oferta, de estímulo a la demografía, a la natalidad, a la mujer y a su trabajo o a la familia». «Eso son políticas interesantes y útiles, necesarias tal vez pero insuficientes», añadió.
En su opinión, se trata de un problema de carencia de empleo, «de falta de capacidad de la economía regional para generar empleo suficiente, y por lo tanto la única solución posible a largo plazo es el establecimiento de políticas de incentivo a la actividad económica que sean capaces de generar empleo a un ritmo superior y con una calidad y un nivel salarial equivalente o superior al de las comunidades autónomas que nos rodean». «De otra manera no lograremos frenar la sangría ni tampoco atraeremos a nueva población hacia Castilla y León», aseguró.
Por otra parte, apuntó que «para tratar de establecer políticas de largo plazo que estimulen la creación de empleo hay que fomentar dos cosas: la acumulación de capital empresarial que innove y promueva nuevas tecnologías, e incentive el desarrollo regional, y el crecimiento de la productividad total de factores como la innovación, el desarrollo, el capital humano, la internacionalización o las inversiones estratégicas». Para Jiménez-Ridruejo, «el problema de la despoblación es bien conocido desde hace años, y es un lugar común para la sociedad castellana y leonesa. Lo sufrimos todos. Yo tengo dos hijos y los dos están trabajando fuera de la región; y lo mismo le ocurre a la mayor parte de los ciudadanos, por lo tanto es un hecho social de primera magnitud y que reclama toda la atención política».
Ordenación del territorio. Por su parte, Valentín Cabero interpretó el modelo territorial de la Comunidad desde la perspectiva demográfica y a partir de las fracturas territoriales, «que es donde se producen realmente los grandes déficit de articulación del territorio en las relaciones de tipo social o económico».
Esas dificultades se presentan en «no solamente con los bordes de la región sino internamente entre el centro y el resto de las provincias», apuntó antes de referirse también a las relaciones con Portugal, «que son fundamentales para la superación de los problemas regionales, sobre todo en la parte oeste».
Al final de su intervención, se centró en las políticas que se han desarrollado hasta ahora sin éxito, sobre todo desde el punto de vista de la ordenación del territorio: «Llevamos desde los años 90, sobre todo desde el 96, cuando aparecen las primeras directrices, hasta ahora, sin impulsar a escala del territorio las políticas reales», valoró. Según recordó, para evitar la fractura interna de la sociedad en un primer momento se apostó por la comarcalización: «En 1991 se declaró la comarca de El Bierzo como posible modelo de avance, y desde entonces se ha dudado de si el modelo era viable o no. A partir de ahí se ha hecho una ley del territorio, con las últimas directrices especiales, pero realmente a escala de las comarcas se ha seguido la dinámica pasiva y ahora estamos en una situación que precisa políticas reales porque la descentralización que se pudo hacer en su momento ahora tendría que ser de otra naturaleza, con políticas muy específicas pero muy integrales, que afecten a la recuperación demográfica, los servicios y las infraestructuras».
Calidad de vida. Con otro punto de partida, Natividad de la Vega centró su intervención en un concepto «amplio, complejo y multidimensional» como la calidad de vida en el medio rural, que en su opinión «tiene un alto interés porque en definitiva es lo que guía la conducta de las personas». Según explicó, «implica no sólo aspectos como servicios, educación y salud, sino todo lo que las personas valoran como parte del progreso».
Para ella, «todas las políticas actuales insisten en los aspectos claves que tiene que concederse a las políticas sociales para reforzar la calidad de vida», como sucede con el propio Programa de Desarrollo Rural Sostenible (2010-2014), que contempla cuestiones como la multisectorialidad, la sostenibilidad, la intervención integrada en estrategias y la participación.
En su opinión, dos aspectos claves para el ámbito rural con relación al a calidad de vida con la importancia de las políticas transversales y los criterios organizativos que se han de tener en cuenta en la puesta en funcionamiento de servicios y dinámicas. «Quizá sea aventurado pero podríamos afirmar que la esperanza en la recuperación de la calidad de vida en la Comunidad depende de tres puntos: el refuerzo y la puesta en valor de las posibilidades y ventajas que tiene el medio en Castilla y León (medio ambiente, riqueza de patrimonio…), pactos de gobernanza más concordantes con la naturaleza del medio rural, y la dimensión social en lo rural (formas de gobierno más ceñidas a la realidad)», concluyó.
Hay muchas posibilidades para los pueblos, pero a muchos alcaldes no les interesa hacer nada mas que chupar del bote. Una de la cosas que se me ocurre es que aquellos ayuntamientos con suelo urbano municipal o naves que tengan en desuso los cedieran bajo ciertas condiciones a empresas que creen un X número de puestos de trabajo, además de eximirlas de tasas municipales. Estoy seguro que muchas empresas se instalarian en los pueblos. Hasta un pueblo abandonado es susceptible de ser revitalizado creando empleo en él.
No me estraña nada pues estos señores del gobierno de españa se estan cepillando todo lo que tiene que ver con la madre de todo la tierra,ganados y de todo nos vamos a quedar con el culo al aire y los de avila y otras capitales tendremos que volver al campo y sino el tiempo
EN LOS PUEBLOS NO HAY TRABAJO EL CAMPO DESAPARECE PUES SE TRABAJA MUCHISIMO Y GANAS POCO Y COMO SIGAN ASI LAS COSAS SE IRAN TODOS LO Q QUIERAN TRABAJAR DE AVILA CAPITAL TAMBIEN YA Q EL AYUNTAMIENTO NO TRAE NI UNA EMPRESA PARA DAR TRABAJO A LOS ABULENSES ESTO SE QUEDARA DE CIUDAD DE LA 3 EDAD...
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