La regulación micológica llegará en las próximas semanas a 18.000 hectáreas abulenses, pertenecientes a una treintena de municipios de la provincia, con el objetivo de acotar la explotación de los recusos micológicos en Ávila, sobreesplotados o en riesgo de estarlo si no se articulan medidas de forma inmediata. Tras algunos retrasos y reticencias, el otoño de 2010 será el que abra una nueva etapa en la gestión de este fruto de nuestros montes, ejemplo vivo de los usos tradicionales del medio rural. Castilla y León, y en especial la provincia de Ávila, son considerados por los expertos como auténticos paraísos micológicos. La abundancia y variedad de hongos y setas han atraído en la última década a miles de aficionados de medio país. Esta afluencia ha sido, sin embargo, muy perjudicial para el patrimonio de los municipios, con una explotación industrial encubierta y descontrolada en algunos casos. El presente año ha sido testigo de iniciativas encaminadas a hacer realidad de una vez el necesitado control de los montes. La primera de ella vino en mayo de la mano de Expora 2010, tercer Foro Nacional de Micología, desarrollado en El Barco de Ávila, orientado a extender el modelo de un aprovechamiento sostenible de los recursos forestales. El segundo de los hitos se desarrolló apenas un mes después, con la celebración en Navacepeda de Tormes del primero de los cursos para formar a guardas que vigilen la gestión micológica de los montes. En los próximos días tendrá lugar la tercera parte de esta agenda previa a la puesta en marcha del control de la recogida, que consistirá en la celebración de otros cursos en diversas zonas influenciadas por la medida. Estos seminarios promovidos por la Junta y la Diputación deben formar agentes para que no sólo sean capaces de impedir usos recolectores ilegales sino también promover buenas prácticas, impedir riesgos y orientar debidamente los aprovechamientos.