Después de varios intentos baldíos, la mayoría de los restaurantes de Arévalo, así como los dos establecimientos hoteleros de calidad de la ciudad, han sido capaces de unirse para defender y promocionar una de las señas de identidad que tiene la ciudad: el cochinillo asado. La pasada primavera dio sus primeros pasos la Asociación de Hostelería de Arévalo, colectivo que se presentaba bajo el suculento nombre de Asadhos, y desde entonces ha venido realizando un trabajo serio que se ha traducido en la promoción realizada en Intur, donde organizó una degustación, o en la reciente presentación en Fitur de las I Jornadas del Cochinillo de Arévalo, que se desarrollarán los próximos 20 y 21 de febrero en la ciudad.
Afortunadamente, atrás quedaron aquellos años de infructuosas y vetustas promociones en Madrid y, sobre todo, de la falta de unión de los hosteleros, aunque todavía más de uno decida seguir haciendo la guerra por su cuenta y quedarse al margen de un proyecto que lo único que reportará serán beneficios para un sector vital en la economía de la ciudad. En el año 2002, quizá por la falta de unión de los hosteleros de Arévalo, o por el oportunismo de los segovianos, que fueron más listos y dos años antes habían creado una asociación formada por ganaderos, mataderos, mayoristas y hosteleros, la Junta concedió la Marca de Garantía "Cochinillo de Segovia". Ni los ganaderos de la Moraña, y menos los restauradores de Arévalo, tienen nada que aprender de sus vecinos segovianos en lo referente al cochinillo, aunque sí deberían tomar nota de su capacidad de unión para defender una iniciativa común que beneficia a todo el sector.
Sin tener un consejo regulador ni ninguna medida similar, los restaurantes arevalenses han sabido mimar la calidad de su plato estrella y conservar el prestigio que su tostón se ha ganado a lo largo de cientos de años, pero ahora, Asadhos, con sólidos y acertados argumentos, tiene la pretensión, y además está en su derecho, de lograr una figura similar que, además de reconocer el serio trabajo que se ha venido realizando, se convierta en un apoyo promocional más.
Asadhos ya ha realizando los primeros movimientos, pero ahora, cuando Castilla y León se está convirtiendo en una "Tierra de sabor", deben ser las instituciones, empezando por el propio Ayuntamiento y continuando por la Diputación Provincial, las que apoyen una iniciativa que debe desembocar en la concesión, por parte de la Junta, del reconocimiento que se merece una tradición gastronómica que se ha convertido en la mejora embajadora de Arévalo.