Recién abierta al tráfico, la Avenida de los Derechos Humanos entre la N-403 y el puente de las Sanguijuelas es una carretera que adolece ya de una serie de errores de bulto que la hacen no vieja pero sí desfasada. Y es que concebir una vía con dos carrilles para cada sentido de la circulación con unas rotondas cuyas entradas condenan al asfalto a una anchura que malamente admite el paso de un camión es un grave error, lleno de peligros para el tráfico, que exige una inmediata redefinición de calzada y aceras para evitar accidentes que se antojan tan fáciles como evitables. Aún son pocos los vehículos que circulan por esta vía, concebida como variante sur de la capital, pero los bordillos de las aceras y de las rotondas en cuestión se encuentran ya tintados del negro de las ruedas que a ellos se suben, evidenciando la inexplicable e intolerable angostura de una vía peligrosa e insuficiente que los conductores no se explican cómo puede haber sido concebida con tal estrechez de miras.
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