Los principales grupos del Parlamento Europeo (PE) pactaron ayer una resolución en la que condenarán la muerte del disidente cubano Orlando Zapata y criticarán con dureza la mala situación de los derechos humanos en la isla.
Asimismo, los dos mayores grupos de la Eurocámara pedirán a los países de la UE que intensifique el diálogo con la oposición al régimen de la Habana, según refleja el acuerdo que han alcanzado.
El pacto, en el que participan tanto el PP como el PSOE, permitirá a priori que el texto sea aprobado mañana con el respaldo de una mayoría muy amplia del hemiciclo. Según fuentes parlamentarias, existe un acuerdo entre las principales fuerzas para no presentar enmiendas al documento, que será debatido este miércoles con representantes de la Comisión Europea y de la Presidencia de turno española de la UE.
La resolución comienza condenando «con firmeza la evitable y cruel muerte» de Zapata tras 85 días de huelga de hambre, así como «la detención preventiva de activistas y el intento del Gobierno de impedir a la familia celebrar el funeral». Además, «deplora la ausencia de todo gesto significativo de las autoridades cubanas en respuesta a los llamamientos de la UE y del resto de la comunidad internacional en favor de la liberación de todos los presos políticos y del pleno respeto de las libertades y derechos fundamentales, en particular de la libertad de expresión y asociación política».
La resolución vuelve a reclamar al régimen castrista la «liberación inmediata e incondicional de todos los prisioneros políticos y de conciencia» y expresa el respaldo del PE al pueblo cubano «en su avance hacia la democracia y el respeto y fomento de las libertades fundamentales».
El texto, tal y como defendía el PSOE, no hace referencias directas a la Posición Común que rige las relación de la Unión Europea con Cuba desde 1996, cuando fue aprobada a iniciativa del Gobierno de José María Aznar.
Los socialistas, junto con la Presidencia española de la UE, promueven una modificación de esa postura para permitir un diálogo entre los Veintisiete y La Habana que, creen, puede ser más efectivo. La izquierda de la Eurocámara, junto al grupo Liberal, apoya esa flexibilización de las relaciones, a la que se opone frontalmente el grupo conservador del Partido Popular Europeo (PPE), mayoritario en el hemiciclo.
Aunque no se cita la Posición Común ni en un sentido ni en otro, en la resolución se insta a las instituciones europeas a que den «apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba». En este sentido, la resolución llama a la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y a la Comisión Europea a entablar «de inmediato un diálogo estructurado con la sociedad civil cubana y con aquellos sectores que apoyen una transición pacífica en la isla».
El texto cuenta además de con los votos de los conservadores y socialistas, con el apoyo de los liberales y los euroescépticos. Sin embargo, se ha desmarcado la Izquierda Unitaria Europea, que criticó la «instrumentalización» que a su juicio hace «la derecha» de la Eurocámara de los asuntos de derechos humanos.
Sobre la conveniencia de que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hubiera condenado la muerte de Zapata en su intervención en la sala de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, el socialista argumentó ayer, en respuesta a las críticas del PP, que se pronuncia sobre estas cuestiones «allí donde entiendo conveniente».
Sin abandonar el caso Zapata, ayer la Unión Federal de Policía (UFP) respondió a las declaraciones del actor Willy Toledo, que sostuvo hace unos días que «en las cárceles españolas también hay represión», y aseguró que «la Policía ni maltrata ni tortura», por lo que reclamó al artista que no acuse de «barbaridades» a los agentes del Cuerpo aunque no sepa «cómo salir del charco» el que se metió por sus palabras sobre el disidente fallecido, de quien dijo que era un «delincuente común».