Varios aviones militares rusos sobrevuelan la Plaza Roja durante un desfile con motivo del Día de la Victoria en Moscú.
Rusia se reserva el derecho a un ataque nuclear en caso de agresión exterior con armas atómicas o convencionales, según la nueva doctrina militar aprobada ayer por el presidente ruso, Dimitri Medvédev. El documento, publicado por el Kremlin en su página web, subraya que el Gobierno recurriría a las armas nucleares «si se ve amenazada la existencia del Estado».
«Moscú se arroga el derecho a emplear armamento atómico en respuesta al uso en su contra o contra sus aliados de armas destrucción masiva o convencionales», precisa.
El texto alude al principio de seguridad colectiva vigente en la (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) OTSC, que integra a los principales países aliados de Moscú: la vecina Bielorrusia, la caucásica Armenia y las centroasiáticas Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán.
Éste rige también las relaciones entre los países miembros de la Alianza Atlántica y lo mismo ocurría con el Pacto de Varsovia, bloque militar integrado por la Unión Soviética y los regímenes comunistas de Europa Oriental durante la Guerra Fría.
El secretario general de la OTAN, Anders Rasmussen, criticó recientemente el hecho de que Rusia se arrogue el derecho a efectuar ataques preventivos con bombas atómicas. «No creo que haya fundamentos para ello. No quisiera ser testigo del empleo de las armas nucleares con fines ofensivos», señaló Rasmussen y añadió que todas las potencias atómicas deberían plantearse el objetivo de reducir «hasta el cero» sus arsenales.
Moscú también considera «legítimo» utilizar sus Fuerzas Armadas fuera de sus fronteras para «defender los intereses de Rusia y sus ciudadanos», aunque siempre en consonancia con el derecho internacional.
El texto menciona como principales peligros militares exteriores para el país la ampliación de la OTAN hacia las fronteras de la Federación Rusa, el escudo antimisiles de Estados Unidos, la militarización del Cosmos y el despliegue de sistemas estratégicos no nucleares de armas de alta precisión.
Moscú recela de «la aspiración de dotar al potencial militar de la OTAN de funciones globales ejercidas en violación del derecho internacional, así como de los intentos de aproximar la infraestructura militar aliada a las fronteras de Rusia, incluido mediante la ampliación del bloque».
no a washington. En cuanto al polémico escudo norteamericano, la doctrina señala que estos sistemas «minan la seguridad global y alteran la correlación de fuerzas existente en el campo de los misiles y armas nucleares».
Precisamente, Rusia criticó ayer los planes norteamericanos de ubicar cohetes interceptores en Rumanía en el marco de su nuevo escudo.
El presidente estadounidense, Barack Obama, renunció en septiembre pasado a los planes de desplegar elementos estratégicos en Polonia y la República Checa, que Moscú consideraba una amenaza directa para su seguridad.
Por otra parte, la doctrina menciona como peligros militares externos la proliferación de armas de destrucción masiva, el terrorismo, las reclamaciones territoriales y conflictos en países vecinos. En cuanto a los peligros militares internos, figura un golpe de Estado y la violación de la integridad territorial de la Federación Rusa.
El Kremlin dará prioridad en su cooperación militar a Bielorrusia, la OTSC, la Comunidad de Estados Independientes, la Organización de Cooperación de Shanghai -que integra también a China-, y a la ONU. «Los objetivos de la política militar son impedir una carrera armamentista, contener y evitar conflictos militares y perfeccionar la organización de las Fuerzas Armadas», asevera.
Medvédev anunció ayer su aprobación de la nueva doctrina militar durante una reunión del Consejo de Seguridad del Kremlin en la que tomaron parte el primer ministro, Vladímir Putin, y otros altos cargos del Gobierno.
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