SI usted está pensando dejar de fumar debe saber que cuenta con una herramienta más que eficaz: la Asociación Española contra el Cáncer. El año pasado 109 personas acudieron a recibir ayuda médica y psicológica, de las que 84 acabaron la terapia. De ellas, un 77 por ciento logró abandonar los cigarros. Son cifras esperanzadoras que invitan a escapar de un hábito tan dañino para la salud como rechazado socialmente.
¿Se ha notado un descenso en la cifra de personas que se ha acercado a dejar de fumar a la AECC con motivo de la entrada en vigor de la nueva Ley Antitabaco?
La verdad es que no. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pacientes ya habían hecho una reducción con la primera ley y se habían habituado a fumar menos. Así que esta ley no les ha impedido el fumar.
¿Cuántos casos se atendieron el año pasado?
Atendimos a 109 personas, la mayoría de ellas (63), en la Escuela de Policía, con la que colaboramos habitualmente.
¿Y cuál ha sido el porcentaje de éxito?
De esas 109 personas finalizaron el programa 84, y de éstas, 65 dejaron de fumar, lo que supone un porcentaje de éxito del 77 por ciento. Valoramos muy positivamente la eficacia del programa.
¿Qué es lo primero que debe hacer una persona que quiera dejar el tabaco con la AECC?
El primer paso es querer dejar de fumar, porque nuestro programa está basado en la motivación y en la toma de decisiones. Y una vez que se ha decidido, hay que intentarlo.
¿Y cómo se actúa en primer lugar con esas personas?
Lo primero que se hace es valorar en qué fase están, porque hay varias fases en el proceso de abandono de una droga. Las primeras son la contemplación ("lo estoy pensando") y la preparación ("lo pienso dejar en los próximos 30 días o ya he hecho un intento en el último mes"). Y luego llegan la abstinencia y el mantenimiento, que son muy importantes. Nosotros, como AECC contemplamos todas las fases.
Con los pacientes realizamos una primera entrevista , en la que se evalúa en qué fase están y su perfil de fumador, valorando determinados aspectos para saber si son candidatos a un programa terapéutico (si tienen problemas psicológicos, cáncer...).
Y una vez evaluados...
Una vez evaluados, y a no ser que precisen atención individualizada, se les mete en un grupo, porque es lo que mejor funciona. De hecho, el porcentaje de éxito en grupo duplica al individual. En este sentido hay que tener en cuenta que de forma individual atendemos menos, y suelen ser pacientes con patologías.
¿Cómo se desarrolla la terapia de grupo?
Las reuniones están protocolarizadas. Se trata de un programa terapéutico combinado: con médico (cuya terapia es opcional) y psicólogo. Son siete sesiones de una hora y media, una vez a la semana. Osea, que en dos meses se puede dejar de fumar. Abordamos tres momentos: reducción, abandono y mantenimiento. Y una vez finalizada la terapia llevamos a cabo varios controles: al mes, a los tres meses y al año. Está claro que lo importante es el mantenimiento. De hecho, más de 50 por ciento de la terapia es mantenimiento.
¿Existe un perfil de la persona que acude a dejar de fumar?
Hemos notado que en los últimos años ya no acuden fumadores de grandes dosis. Pero lo cierto es que el apoyo psicológico es casi más importante para aquellos que consumen pocas dosis.
¿Se puede considerar una esclavitud?
Sí, y cada día más, porque cada vez se puede fumar en menos sitios. Además, el tabaco ha dejado de considerarse un recursos social aceptable, sobre todo entre los jóvenes. De hecho, si se ha conseguido algo es que en las escuelas haya un porcentaje de gente muy elevado que sabe que eso no es una habilidad social. En este sentido, el fumador te manifiesta que una de sus motivaciones para dejar de fumar es que se siente un apestado, por lo que se ha ido acostumbrando a dosis más pequeñas. Vamos evolucionando en una línea más lenta pero más fiable en la línea educacional.
¿Cómo se trabaja con los menores de edad?
Trabajamos en la escuela con programas de prevención, dentro de los hábitos de vida saludable. Pero además contamos con el programa on-line "Lo estoy dejando", que ofrece información, explica cómo ayudar a otra persona a dejar de fumar y ofrece recomendaciones sobre cómo dejar de fumar uno mismo. Publicitamos este programa en los institutos porque nosotros no podemos hacer intervenciones psicológicas a menores de 18 años, a no ser que sea con el permiso paterno. Y eso es algo que no suele ser habitual.
¿Qué mensaje lanzaría a aquellos que están tratando de dejar de fumar?
Que si quieren pueden. Y si quiere, no están solos, nosotros estamos aquí.