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Política

«La primera prioridad es generar empleo, como sea y al coste que sea»

P.S./J.M.M. - domingo, 18 de septiembre de 2011
Entrevista a Miguel Ángel García Nieto, alcalde de Ávila

Llega septiembre y arranca un nuevo curso político. La crisis económica que se vive marca la actualidad, y más en el caso de los ayuntamientos. El alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, es consciente de ello.

¿Cuál es la prioridad para el alcalde de Ávila este inicio de curso?

Dos prioridades, en las que nos vamos a meter hasta las pestañas desde todas las concejalías. La primera, generar empleo, como sea y al coste que sea, un empleo que generemos ya merece la pena. La cosa está tan mal que cualquier esfuerzo que genere un puesto de trabajo habrá merecido la pena. Y, desgraciadamente, cuando la situación del empleo es la que es, la segunda prioridad tienen que ser los servicios sociales. El compromiso es no bajar un euro en servicios sociales en la medida que podamos sujetarlos. Razón: cuando no hay empleo, la gente requiere ayuda.

¿Qué medidas van a tomar?

Intentar ayudar en todo lo posible a generar las circunstancias idóneas para que las empresas se puedan instalar en nuestra ciudad. Hemos intentado ofrecer un marco fiscal agradable y tener suelo disponible. Pero hoy eso no es suficiente. Vamos a dar pasos mucho más serios que iremos anunciando. Estamos intentando poner en marcha alguna fórmula, por ejemplo, para facilitar suelo a coste cero los primeros años. Todavía no sé en qué se va a concretar, pero lo presentaremos en breve. No se trata de regalar el suelo a nadie, hay que poner todas las cautelas. Si el suelo que tiene el Ayuntamiento hay que ponerlo a disposición de las empresas, estoy dispuesto. La situación es tan precaria y tan dura que estoy dispuesto a que nos volquemos con las medidas que tengamos a nuestro alcance para que las empresas puedan venir aquí.

¿Todas estas medidas son lo máximo que puede ofrecer un ayuntamiento?

No tiene más. No tenemos pulmón ni capacidad económica para dar ayudas a la instalación de empresas, que corresponde a la Junta y al Ministerio de Industria. Pero no se podrá decir que este Ayuntamiento, esta Corporación, este gobierno municipal, este alcalde no hayan hecho todo lo habido y por haber que tenían en su mano para sacar esto adelante y para facilitar la puesta en marcha de puestos de trabajo. Yo espero que antes de que termine el año tengamos medidas ya en marcha.

¿Cómo ve la labor que está desempeñando su equipo en estos primeros compases, especialmente las nuevas incorporaciones?

No solo estoy encantando, sino extraordinariamente sorprendido. Cuando yo dije que estas incorporaciones iban a traer aire fresco y nuevos impulsos jamás pensé que lo estaba afirmando con el convencimiento que hoy lo puedo decir. Nos están empujando a todos, están con un entusiasmo desmedido, con ideas nuevas, frescas, y con una conciencia, desde el primer día, que no es fácil, de decir que hay que medir las cosas porque la situación está mal y hay que evaluar las prioridades. Están siendo la sensatez en persona, el ánimo, el impulso, la fuerza, estoy plenamente convencido de que ha sido un acierto incorporar a esta gente tan joven, tan preparada, que nos está empujando a todos los demás a movernos.

¿Es entonces un lastre la parte del equipo que no es tan nueva?

No, porque siempre tiene que existir esa mezcla. Estaríamos como un caballo desbocado si todos fuésemos nuevos. Aquí tenemos la ventaja de tener un bloque de experiencia muy bueno, con acreditado prestigio y resultados. Algunos venimos de un recorrido largo en el que creo que nadie puede negar que la ciudad ha cambiado extraordinariamente en positivo. No creo que sea un lastre, sino todo lo contrario. Creo que esa mezcla es la perfecta para sacar un cóctel perfecto que ayude a que la ciudad, en unos tiempos tan difíciles, se defienda y pueda tirar para adelante.

También ha habido novedades en la oposición. ¿Cómo valora la presencia de UPyD?

Tampoco tengo un criterio excesivamente formado todavía, porque no ha sido mucho tiempo, pero han tenido algunas actuaciones que se han cubierto de gloria. Me parece que deben huir del sensacionalismo, porque los tiempos no están para ello, deben huir de reacciones políticas bastante desbocadas y deben poner los pies en el suelo y pensar que éste es un trabajo de todos. La verdad es que en los otros dos grupos estoy viendo una sensatez, tal vez porque sea que vienen de un recorrido largo y saben perfectamente que hay cosas que se pueden recriminar y otras que son asuntos que mejor estar metiendo el hombro que no situarse en el extremo contrario, y la verdad es que me están sorprendiendo. Por ejemplo, se votó a favor el programa de fiestas de La Santa por IU, PSOE y PP y se abstuvo UPyD, algo sorprendente, porque los programas de fiestas vienen votándose de forma contraria casi automáticamente. Esto da prueba de sensatez y lo agradezco profundamente, y a UPyD lo que le pido es que sopesen más las cosas porque en los poquitos meses que llevamos ya hemos asistido a escucharles blanco y negro en la misma frase y tenerse que desmentir al día siguiente.

¿Le sorprendió el movimiento que hizo el PSOE de que el cabeza de lista no haya sido el portavoz?

Sí, me sorprendió mucho, y no entendí la reacción y el comportamiento de ambos, tanto del uno como del dos, ni humano ni político. Pero eso entra dentro del campo particular de las personas que yo no criticaré.

Ante la asfixia económica por la que atraviesan los ayuntamientos, ¿en qué situación se encuentra el Ayuntamiento de Ávila?

Bastante mejor que otros. Estamos viendo día tras día informaciones de ayuntamientos con ERE, otros con cortes de luz, otros que han renegociado con Endesa la deuda para que no les corten el gas y la luz, etc. Hoy tengo la seguridad de que poquito a poco nos hemos ido adaptando al tamaño que podemos digerir. Cuando empezó la crisis había que cambiar muchas estructuras. En 2008 nos adelantamos, aún en contra de lo que decía entonces el Gobierno, que todo aquello era Hollywood, y que era una película; el 2009 nos sirvió para adaptar un poco más nuestro tamaño a las necesidades que tenían nuestros ciudadanos. El año 2010 fue muy difícil, lo pasamos con ciertas dificultades, y el 2011 está siendo mucho más tranquilo. El año pasado, del día 20 en adelante tenía dificultades para dormir hasta que mi teniente de alcalde no me aseguraba que pagábamos la nómina. En 2011 no han pasado estas tensiones, la nómina está asegurada. Estamos poniendo, y las ordenanzas han sido el primer paso, un esquema y una estructura que para que 2012 nos dé mayor tranquilidad. Estamos sujetando la puesta en marcha de los servicios básicos y esenciales, no hemos rebajado el nivel de ningún servicio hasta este momento, hemos apretado a las empresas concesionarias todo lo habido y por haber y nos ha permitido recortar en el nivel económico pero no en el de servicios. Estoy muy agradecido al bloque de concejales porque las están pasando canutas. No es lo mismo venir a desarrollar una labor cuando la economía está más o menos boyante, a tener que pedir un esfuerzo en lo personal, con imaginación, más horas, más trabajo, más achuchar para sacar de donde no hay...

¿Peligran puestos de trabajo?

No. Desde el primer momento nos planteamos no tocar ningún puesto de trabajo, eso sí, lo que hemos hecho es no renovar contratos que cumplían, adaptando así la plantilla a las necesidades de hoy. Si antes dábamos 500 licencias al año y ahora damos 50, está claro que tenemos un volumen de trabajo diez veces inferior. Estamos haciendo esfuerzos auténticos para no forzar la plantilla sin renovar los puestos de los que se van jubilando, y de los que se marchan porque acaban los contratos. Así, este Ayuntamiento, a principios de la legislatura pasada, en 2007, contaba con unos 560 funcionarios y ahora hay 510, hemos bajado 50 puestos de trabajo sin ninguna tensión.

Tenemos una deuda asumible, la hemos reducido en estos dos últimos años cuatro millones de euros; el primero, un millón; y el segundo, tres. Estamos pagando con retraso, con unos 120 días, pero hemos creado una línea con firming para el que no quiera esperar pueda cobrar al mes siguiente. Estamos poniendo en marcha medidas imaginativas, y podemos decir que hoy el Ayuntamiento no es un problema en la ciudad. Pero tal y como está el entorno económico social de España y del mundo, tampoco tienes la seguridad de que esto pueda seguir así mucho tiempo.

Lo que urge ya, desde hace tiempo, es la nueva ley de financiación local y la nueva ley de gobierno local, tan importante es una como otra. Hay que aclarar el marco de competencias de una santa vez, no podemos seguir asumiendo competencias que no son nuestras por un importe superior al 26% de lo que hacemos, es una barbaridad. Y tendremos que ir adaptando poco a poco el precio de los servicios. El ciudadano se tiene que dar cuenta de que no puede estar recibiendo servicios por un importe infinitamente inferior a lo que valen.

¿Cree que es el momento de readaptar la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) municipal?

Nosotros hicimos una RPT que está en funcionamiento, y luego el Plan de Empleo, que todavía no se ha puesto en marcha, lleva consigo una RPT. ¿Se ha quedado antigua? No, es imposible, porque el borrador, que todavía no hemos aprobado, está tan bien hecho que se adapta a las circunstancias de cada momento. No obstante, hay que negociarlo, porque en muchas ocasiones algunos puestos están a la baja, antes hacían unas funciones y ahora van a hacer otras, con lo cual se puede tener que bajar el salario y eso no es fácil.

¿Para cuándo se podrá aplicar?

Creo que para principios del año que viene, porque en este último trimestre hay que terminar las negociaciones con los sindicatos y aprobarlo en los órganos pertinentes.

Ha hablado antes de la deuda del Ayuntamiento de Ávila y su reducción. ¿Qué margen tiene?

Ahora mismo ninguno. Si siguiéramos con la línea que hemos venido manejándonos toda la vida, es decir, la posibilidad de endeudamiento hasta el 110% de los recursos ordinarios, tendríamos un recorrido de más de 30 puntos, porque ahora mismo nuestra deuda está sobre el 80 por ciento; pero como en la mitad del partido, el año pasado, el presidente del Gobierno se lanzó a la piscina diciendo que todos los que tuviéramos un endeudamiento por encima del 75% de los recursos ordinarios no nos podíamos endeudar más, nada más que en préstamos de tesorería, eso es lo que nos queda. Aunque cabe explicar que aquí hay un problema, las cantidades no son homogéneas. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Zamora mete el padrón del agua, los autobuses, los aparcamientos... en su presupuesto municipal. Nosotros no tenemos en la contabilidad de nuestro presupuesto ni el agua, ni los aparcamientos, ni los autobuses, que son gestionados por empresas concesionarias, igual que en Zamora. Nosotros no tenemos en nuestra contabilidad en torno a nueve millones de euros, que son de ingresos y de gastos, que no alterarían el presupuesto, pero variaría la cantidad de los recursos ordinarios, y estaríamos ahora en un endeudamiento en torno al 60%, pudiendo pedir más créditos.

¿Y por qué Zamora sí incluye esas cantidades y Ávila no?

Porque los criterios de cada interventor son los que son, unos dicen que tienen que estar dentro de la contabilidad y otros que fuera. Y en eso estamos, a ver si somos capaces de homogeneizar para que hablemos todos de lo mismo.

¿Si tuviera capacidad de endeudamiento el Ayuntamiento sería positivo?

Sí, sería un recurso más para paliar la situación agónica que tenemos en muchos servicios.

Pero sería pan para hoy y hambre para mañana.

Evidentemente, pero si quiere un consejo el Gobierno de España del nuevo sistema de financiación se lo doy. Coja la deuda de todos los ayuntamientos, refinánciela y denos 30 años para pagarla. Nos da cuatro o cinco de carencia y 25 para pagarlo. Está arreglado el problema. Lo que sucede en este país es que las cartas no son las mismas para el Gobierno de España, para las Comunidades y para los Ayuntamientos.

Ahora que está de moda el déficit de las Comunidades, y digo yo, por qué a unos les van a permitir el 1,5% y a los ayuntamiento no les dejan nada. Aquí hay que jugar todos los mismas cartas, y no que el pagano siempre sea el mismo.

¿Qué ha pasado con el tema de la estabilidad presupuestaria y la no liquidación a tiempo de los ayuntamientos? Más de 5.000 de los 8.000 que somos en España, 730 en Castilla y León. Lo que no puede hacer es castigar a los más débiles por no poder hacer los deberes a tiempo. Y en muchas ocasiones lo que ha ocurrido, y hablo de los de Castilla y León, es un problema administrativo o político de que no se ha podido convocar un pleno... ¿Y eso va a impedir que reciban lo poco que reciben de la Administración General del Estado? Me parece una barbaridad, injusto, lo que hay que hacer es ayudarles. Menos mal que hemos convencido al Gobierno para que amplíe el plazo hasta el 30 de septiembre, y también hemos instado a las nueve diputaciones a que se pongan en contacto con los ayuntamientos de su territorio y les ponga una estructura administrativa suficiente para poder convocar los plenos, aprobar las cuentas y entregarlas a tiempo. Luego hay algunos que dicen que las diputaciones no son necesarias. Mire si lo son, y en una estructura como Castilla y León, en la que el 78% de los pueblos tienen menos de 500 habitantes, mucho más necesarias. Seguramente haya que reestudiar su carta de servicios, habrá que modernizarla, ahora bien, en un territorio como éste, las diputaciones son infinitamente necesarias.

Se han comenzado a debatir las ordenanzas municipales. ¿Qué objetivo se marcan con ellas?

Somos partidarios de que el ciudadano siempre tenga dinero en el bolsillo, y por eso somos muy comedidos en las subidas de impuestos y en la presión fiscal. Es verdad, nos acusa la oposición, algunos de forma virulenta, como IU, que nos lleva reclamando mucho tiempo que tenemos que subir impuestos tan básicos como el IBI. Pero es que no me parece justo. Los que tenemos ideas liberales creemos en las personas y entendemos que los ciudadanos cuando tienen dinero se lo gastan, por lo tanto aumenta el consumo. Si el consumo aumenta, las empresas y los puestos de trabajo crecen, y si eso se produce, al final estamos percibiendo más impuestos. Eso se ha demostrado que es posible. Los gobiernos de Aznar lo hicieron y funcionó.

Con estas ordenanzas, lo que pretendemos es una presión fiscal moderada; segundo, ir acercando el precio del valor de los servicios a su valor real, por eso las subidas lineales que hemos llevado a cabo; tercero, las ordenanzas deben ser el instrumento de reparto de cargas entre la población y lo que se trata es de hacer justicia, bien es verdad que el recorrido que tienes es pequeño; y cuarto, favorecer sectores que lo están pasando muy mal para ver si somos capaces, en la medida que podamos, de ayudarles a reactivarse, como ocurre con el sector de la construcción, totalmente paralizado y hundido, cuya tasa hemos bajado.

También es momento de empezar a pensar en los presupuestos. ¿Hemos tocado fondo?

Va a haber caída. Procuraremos que sea la menor caída posible, pero la habrá. Este año hemos salido con 56 millones, si saliésemos con 55 millones seríamos unos fenómenos, pero creo que van a bajar.

Usted ya ha dicho que se ha acabado la época de las grandes infraestructuras...

En este momento es una locura, no es prioritario. Hemos comenzado diciendo que lo prioritario es crear puestos de trabajo y mantener los servicios sociales... De verdad que no hay recorrido ni para pensar en grandes infraestructuras ni en dinero para hacerlas.

Con este panorama a los ayuntamientos sólo les queda confiar en las apuestas del Gobierno central y autonómico.

Sí, pero están como para tirar cohetes. Te acercas a la Junta y poco menos que les tienes que dar tú en lugar de ir a pedir; te acercas al Gobierno de España y ni están, ni van a estar , ni se les espera de momento con el gobierno que tenemos. La única esperanza que nos queda es cambiar el gobierno y que tengamos otro rumbo, porque desde luego el que llevamos es bastante tremendo. Antes tenía la confianza de decir que en el capítulo de inversiones me tienen que ayudar otras administraciones, pero hoy están igual o peor que nosotros. ¿Qué recorrido nos queda? Hacer participar a la empresa privada junto a la pública, vía concesión, es lo que vamos a apurar, aunque muchas empresas están como están, pasándolo muy mal.

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