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21 de agosto de 2018
Local
Gastronomía

En la mesa con Julio e Isidora

Marta Martín Gil - domingo, 6 de marzo de 2011
El restaurante El Almacén, a cuyo frente se sitúa el matrimonio formado por Julio Delgado e Isidora Beotas, cumplió ayer sus primeros 20 años de vida y promete seguir en marcha muchos años

ISIDORA Beotas y Julio Delgado recuerdan perfectamente que el 5 de marzo de 1991 era un día frío y lluvioso. Y se acuerdan con tanta nitidez porque fue aquella noche cuando casi «sin decir nada a nadie» abrieron por primera vez las puertas de El Almacén, el conocidísimo restaurante abulense que ayer cumplió sus dos primeras décadas de vida y que promete seguir "dando guerra" mucho tiempo más.

Este matrimonio se embarcó entonces en un proyecto que hoy está ya del todo consolidado pero cuyos comienzos, como casi todos, fueron muy difíciles. «Es que nosotros no teníamos ni idea del mundo de la hostelería», reconoce con sencillez Isidora, la responsable de la cocina. «Pero a mí siempre me había encantado cocinar», continúa.

Así que se lanzaron a la aventura y, con algo de «inconsciencia», como reconoce Julio, abrieron un restaurante que bautizaron como El Almacén en homenaje al padre de Julio, que tuvo durante mucho tiempo en esa nave (del año 1880, por cierto) "El almacén de coloniales".

De aquellos primeros tiempos recuerdan muchas cosas. Como que la cocina era muy pequeñita o que trabajaban siete personas. «Ahora tenemos una plantilla de catorce personas», cuentan, y se enorgullecen de no haber tenido que prescindir de nadie a pesar de los tiempos difíciles que corren.

La primera de las cartas que Julio e Isidora elaboraron pensando en sus clientes era sencilla. «No teníamos muchos platos y la cambiábamos mucho», evocan. Pero uno de aquellos primeros platos se ha mantenido durante estos 20 años: los escalopines de solomillo al estragón. Así que si la receta le ha llamado a usted la atención piense que todavía hoy puede disfrutar del plato en el privilegiado mirador de Ávila que es la sala del restaurante.

«Quizá el plato más emblemático de aquella primera carta fue la tortilla de almejas», continúa recordando la cocinera, a la que le cuesta definir su estilo de cocina. «Es que es la cocina de Isidora», le ayuda Julio, por cierto uno de los sumilleres más prestigiosos del panorama nacional. «Yo nunca he seguido las vanguardias, eso es algo que cuatro o cinco hacen muy bien y el resto fatal», considera Isidora, que finalmente se anima con una definición: «la mía es una cocina sincera, con platos originales pero muy sencillos, nada recargados». Y pone como ejemplo uno de los platos que más éxito está teniendo estos días, unas alcachofas con foie y crema holandesa.

El mejor complemento a los platos de la chef lo ponen el vino y los licores que se sirven en El Almacén. Ésta es la parcela en la que Julio destaca por excelencia. De hecho, ambos recuerdan el espaldarazo que para el negocio supuso la obtención de La Nariz de Oro por parte de Julio, en el año 1996. «Eso nos dio mucho a conocer», se sincera Isidora, que a lo largo de la charla mantenida con Diario de Ávila habla también de cómo, a lo largo de estos 20 años, han conciliado la vida familiar con la profesional. «Nuestros dos hijos pequeños casi nacieron en la cocina», explica la cocinera, que en ambos casos se mantuvo trabajando hasta el día del parto. «Y con el segundo volvía a trabajar seis días después de dar a luz», sonríe, «pero es que no quedaba otra».

Y es que, como cuentan, el mundo de la hostelería es muy duro. Pero ellos lo disfrutan y esperan poder seguir en él muchos años más. Tantos, como para que sus nietos puedan, en su día, disfrutar también del negocio.

Ojalá que así sea. Muchas felicidades.

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