UN lujo para cien amantes del vino, del buen vino. Una cata extraordinaria de selectos caldos de las denominaciones de Ribeiro y Ribera del Duero reunió a unas 90 personas dispuestas a dejarse llevar por los aromas y las sensaciones que sólo el vino impregna en el paladar, primero con la frescura y los cítricos que aporta el blanco, en este caso el Ribeiro de Bodegas Valdivia, y después con el "torbellino" de matices de vainilla, canela, madera y fruta que acompañan al tinto, y qué tinto. Cinco añadas (2000, 02, 03, 04 y 05) de la afamada bodega Vega Sicilia cerraron una cata muy especial con una consigna: disfrutar.
«En principio íbamos a hacer la cata sólo para la asociación, pero al final decidimos abrirlo a la gente de Ávila para que pudiera disfrutar de esto, que es un lujo por los propios vinos y por tener gente que te dirige», explicó Aurelio González, vicepresidente de la Asociación de Sumilleres Abulense, la organizadora de una actividad que ha tenido una respuesta acorde con la calidad de los caldos. El precio de la inscripción -40 euros- fue otro de los atractivos; con eso «no se paga ni el vino».
Tras una especie de precata de los ocho caldos, llegó el momento de degustarlos uno a uno, con sus correspondientes comentarios, comparaciones y coloquio. Aurelio González fue el encargado, precisamente, de dirigir la cata vertical de Bodegas Valdavia, toda una «revelación» llegada desde Cuñas, en el orensano valle del Avia, una pequeña explotación familiar de la que se cataron el joven Cuñas Davia 2010, elaborado con las variedades Treixadura, Albariño, Lourerio, Lado y Torrentes, y los Cuña Davia Barrica de los años 2009 y 1008, de Treixadura y Albariño. «Sólo tienen tres barricas y hacen 800 botellas», comentó, para dar idea del lujo de la oportunidad.
El blanco preparó a la concurrida sala para el Vega Sicilia, cuyo nombre le precede. Una bodega «mítica» de la que se cataron cinco añadas, un caldo que «se deja querer, único, diferente...». La cata fue dirigida por el enólogo Juan Carlos Martínez, bien conocedor de la zona y quien alabó, además de la calidad de unos vinos «fuertes, potentes, estructurados, ricos y compensados», la iniciativa. «Es algo maravilloso pero también complejo, así que creo que la clave está en moderar, más que en dirigir; vengo a poner orden», comentó entre risas.