Florentino García Sáez, trabajador desde hace 36 años en la embajada de España ante la ONU en Ginebra, se convirtió ayer en el sexto embajador del patrimonio abulense, tras ser nombrado como tal en un acto que tuvo lugar en el Palacio de los Verdugo de la capital.
García Sáez recibió de manos del alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto, esta distinción, que recibió con gratitud, prometiendo que «seguiré aportando mi granito de arena a Ávila», destacando que «es una tierra muy fácil de "vender"», apelando al carácter «acogedor» de su gente «y, por ejemplo, a nuestra gastronomía».
«Los abulenses somos gente trabajadora», destacó el nuevo embajador del patrimonio de Ávila, quien destacó su propio carácter luchador, después de empezar «criando cerdos en Castilblanco» y «recargar escopetas en Toledo a Franco», para luego desplazarse hasta Suiza, en donde ha conocido a «15 ó 16 embajadores» en el puesto de trabajo que ahora ocupa, y desde el que seguirá «promocionando Ávila».