«Decepción». Con esa palabra describe Antonio Muñoz, secretario estatal de ahorro y miembro de la comisión ejecutiva estatal de la Federación de servicios de UGT (ayer portavoz para los medios), el sentimiento de la parte sindical tras la segunda reunión de la mesa de negociación laboral del SIP que lideran Caja Madrid y Bancaja y en el que se encuadra Caja de Ávila.
La cita entre los sindicatos y los portavoces de las cajas fue una «decepción absoluta» según el portavoz de los primeros, quien aseguró que las cajas «sólo quieren negociar entre ellas y han hecho oídos sordos a nuestros planteamientos básicos» centrados en los trabajadores, explicó.
«Como mínimo queríamos un protocolo que garantizara los contenidos sociales y laborales para dar el visto bueno al acuerdo el día 14» y luego poder seguir negociando, algo que al menos ayer no se produjo. «Era un planteamiento básico que es irrenunciable para nosotros», subrayó Antonio Muñoz, un protocolo que, como informó Efe el día interior, se basaba «en principios como la consolidación y adecuación laboral de los trabajadores de las siete entidades». Los sindicatos también demandan que la reestructuración se lleve a cabo con procesos voluntarios, utilizando la vía de las prejubilaciones.