La transcendental asamblea que el próximo martes se vivirá en el seno de Caja de Ávila para ratificar o no la entrada en el SIP que lidera Caja de Madrid sigue calentando motores. A las intervenciones de los últimos días de su presidente, Agustín González, y del vicepresidente segundo de la Junta, Tomás Villanueva, en torno al decreto de la Administración regional que reduce el peso de los políticos y aumenta la mayoría necesaria para aprobar procesos de integración, fusión o transformación, entre otros flecos, ayer se sumó la opinión de Antolín Sanz, presidente del PP de Ávila, al ser preguntado por la cuestión por los medios de comunicación.
Sanz confía en que «los miembros de la asamblea van a avalar mayoritariamente la decisión que ya adoptó el Consejo de Administración» a partir, recalcó, «de la opinión de los técnicos», pero por si acaso «apelo a la responsabilidad» de todos los miembros, 120, de la citada asamblea, a los que le pidió que «reflexionen y mediten» antes de tomar una decisión que calificó de «muy importante» para Ávila, la cual, a su juicio, debe ser «la mejor que se puede tomar, la opción del SIP». De lo contrario, añadió, «allá la responsabilidad de cada uno», apostilló.
El paso de la mayoría necesaria de dos tercios a los cuatro quintos actuales, según se aprobó en el decreto regional, «complica las cosas», reconoció Sanz, quien insistía en su intención de «ser prudente y no voy a valorar esa decisión tomada a mitad de juego». Eso sí, para el futuro deja un recado: «hay algunas modificaciones en el famoso decreto que llegado el momento analizaré guste o no guste».
El PP «sabe lo que va a hacer, lo hemos dicho, posicionándonos en frente incluso de lo que pretende el partido, pero a los responsables políticos se nos exige, entre otras cosas, que seamos leales con los intereses de Ávila y los abulenses, y aquí hacemos eso pero también porque también beneficia claramente a los intereses de Castilla y León», dijo.
Sobre las palabras de Villanueva tildando el proyecto de «desmesurado», Sanz fue tajante. «No lo comparto en absoluto; la de Caja de Ávila es una presencia donde se respeta escrupulosamente lo que es hoy la entidad y que incluso las perspectivas de futuro en lo económico consolidan el modelo de Caja de Ávila garantizando los puestos de trabajo. No perdemos -continuó- ni un euro de la Obra Social y no se cierran oficinas sino que asumiremos de otras entidades», de ahí que considere que «se dén condiciones para que la operación se califique de todo menos de desmesurada». Sanz insistió en que toda esta postura está sustentada en el trabajo de los técnicos, cuya «amplia mayoría» ha dicho sí al SIP que lidera Caja Madrid y no a otros proyectos que se han ido presentando», recordó.