Con sentimiento de pena por parte de quienes consideran que tres días de Mercado saben a poco o con cierto alivio para los que durante este fin de semana se han entregado con intensidad al espíritu medieval, lo cierto es que el décimo cuarto Mercado de Las Tres Culturas, y por ende las Jornadas Medievales de Ávila, echaban anoche el cierre para todos hasta el próximo año. Como suele ser tradición, el fuego, elemento de gran simbolismo tanto en la actualidad como en el Medievo, fue el protagonista del cierre de este Mercado que se llevó a cabo con un espectáculo de fuego itinerante que recorrió las calles donde durante tres días han estado emplazados los puestos y que más tarde, ya en el Mercado Grande, fue el principal elemento de un espectáculo de danza, teatro y pirotécnica que representaba un aquelarre con el que las meigas clausuraban oficialmente las jornadas medievales de este año.
Pero estas actividades con las que se puso el broche al encuentro anual de Ávila con la Edad Media, que este año ha estado protagonizado por el buen tiempo, completamente veraniego pese a haberse estrenado ya septiembre, fueron sólo dos de las propuestas medievales que se desarrollaron durante la jornada de ayer. Una intensa jornada que comenzó a las 11,00 horas con la apertura de los más de dos centenares de puestos distribuidos por las calles del Mercado y con las primeras visitas de compradores y turistas ávidos por descubrir entre las mercancías de los tenderos una joya, un pieza de artesanía o un objeto que llevarse a casa o regalar como recuerdo de este Mercado o de su paso por Ávila.
Buena parte de la actividad de la mañana se trasladó a la calle San Segundo y los jardines de San Vicente ya que poco después del mediodía la Muralla, ante la atenta mirada de numeroso público, era testigo del intento de asalto de un grupo de arqueros. Centenares de flechas sobrevolaron las almenas y torreones de la fortaleza abulense, a su vez protegida por un experto grupo de arqueros. Tras esta representación, de la que el público se llevó como recuerdo flechas conmemorativas del XIV Mercado Medieval, pequeños y grandes tuvieron la oportunidad de demostrar su destreza en el tiro con arco y de comprobar, como afirmaban desde la Asociación de Arqueros Abulenses, «que no es una disciplina tan difícil». Aunque, claro está, la dificultad fue menor para los que probaron suerte con esta disciplina deportiva porque lo hicieron con arcos y flechas más ligeras, confeccionadas con fibra de carbono, y no con las reglamentarias de madera, mucho más pesadas y menos flexibles, que utilizan quienes practican este deporte de forma profesional. La actividad continúo en el rincón de los arqueros por la tarde con exhibiciones, talleres y clases para iniciados.
Muy cerca de allí, grandes y pequeños observaban con asombro la exhibición de cetrería en la que rapaces y otras aves fueron las verdaderas protagonistas.
Pese a que los puestos de mercaderías cerraron un rato al mediodía, tiempo necesario para que los tenderos cogieran fuerzas de cara a la intensa tarde que aún les esperaba, muchos fueron los que aprovecharon la amplia oferta hostelera de las tabernas del Mercado para unir la mañana con la tarde y degustar alguna de las atractivas propuestas culinarias existentes en este Mercado en el que en cualquier rincón era fácil toparse con pintorescos seres del bosque o, al grito de «apártense, infectados», encontrarse con el carro de los leprosos.
La música, presente durante todo el fin de semana, también volvió a sonar al caer la tarde, ya a modo de despedida, gracias a un desfile musical formado por todos los grupos que han participado en las Jornadas Medievales de este año. Esto ocurría poco antes de que el fuego pusiera un punto y aparte hasta el año que viene a estas jornadas que desde hace catorce años permiten que abulenses y turistas realicen un apasionante viaje a la Edad Media en pleno siglo XXI.