El largo y coherente prólogo que el Ayuntamiento de Ávila ha puesto este año a las Jornadas Medievales, inauguradas el lunes con una exposición sobre música e historia serfadí, vivió ayer la celebración de una conferencia a tres voces que, centrada en dar a conocer algunos aspectos fundamentales de la sociedad de la Edad Media, fue ofrecida por tres guías turísticos que ejercen su labor en nuestra capital: José Manuel Velayos, Santiago Herrero y Juan Carlos García.
Estos tres ponentes ofrecieron al público, en el escenario del Episcopio y con la amenidad que tan bien dominan fruto de su experiencia como guías, una visión de la Edad Media más apegada a la fidelidad histórica que a la desenfadada fiesta que se recrea en las jornadas medievales abulenses, no buscando en ningún momento, porque no era ese su afán, la erudición que pudiera haber ofrecido un investigador.
El título de la conferencia, "Oratores, bellatores, laboratores", anticipaba la línea argumental de la charla, en la que los tres ponentes fueron cediéndose la palabra, ya que en su discurso tuvo una especial presencia la explicación de la fuerte jerarquización de una sociedad feudal que dividía a sus miembros, fundamentalmente, entre los religiosos (oratores), los señores dedicados a guerrear (bellatores) y la gran masa de trabajadores desprovista de la mayor parte de los derechos sociales y personales que ahora conocemos (laboratores).
Aunque la visión que se ofreció de la Edad Media fue bastante general, fue inevitable focalizar algunos puntos de atención en la historia de Ávila, una ciudad de fuertes raíces medievales (como lo demuestran los muchos vestigios que de aquella época aún quedan) en la que aún perviven algunas realidades de entonces, por muy cambiadas que las hayamos conocido, como son el mercadillo de los viernes en el Mercado Chico y el no hace muchos años desaparecido mercado de ganado, que ocupaba el Centro de Congresos Lienzo Norte.