La política y la mística, dos ámbitos a priori tan alejados entre sí, se unieron ayer en la Universidad de la Mística del Cites en el marco del congreso sobre la obra de Teresa de Jesús El Libro de la Vida y en la persona del eurodiputado del PP Agustín Díaz de Mera. Aunque el título de su conferencia, la primera del día, era "Una lectura desde la política", el abulense dejó claro desde el principio que no quiso hacer tal lectura, sólo «un político leyendo El libro de la vida», una intervención que «era todo un reto para mí» y que, aunque por momentos lo vio «inasumible», lo acabó recogiendo porque «todo lo que tiene que ver con la Santa me interesa y lo siento profundamente». Y así, tras documentarse en el contexto histórico, leyó y releyó la obra, la cual «me impactó profundamente, es la A del abecedario», aseguró.
Arropado por compañeros de partido como Miguel Ángel García Nieto, Agustín González, Feliciano Blázquez o Alberto Plaza, entre otros, Díaz de Mera realizó ante el auditorio -y después ante los medios de comunicación- un llamamiento «a los poderes públicos para que apoyen y fortalezcan a esta casa y lo que aquí se hace porque aquí está vivo el espíritu de Teresa, que es el espíritu de la verdad, y todo ello tiene como punto central Ávila y su provincia».
Hecha la petición, el político se metió en su papel y estructuró su ponencia en distintos puntos, entre ellos el contexto histórico, y la importancia que para su obra de fundadora tuvo «el dinero americano de las Indias», la cuestión doctrinal, «diciendo, como ella, la importancia de esto no lo entiendo», reconoció, y otras cuestiones como «la importancia en el contexto de la obra de la reforma, la contra-reforma, la inquisición, los jesuítas y muy especialmente la vinculación que ella tiene, a pesar de su escasa permanencia en el tiempo, con San Pedro de Alcántara».
Díaz de Mera no podía dejar de referirse a la política. «A la Santa le interesó la política sólo para alcanzar la vitalidad de su orden reformada y para defenderse de tantas agresiones, entre ellas la de Ávila, que no fue menor, hasta que finalmente se sosegó», la de «la jerarquía eclesial, la inquisición, los concejos...». «En ella -continuó- sus cartas a Felipe II son un ejemplo de diplomacia política que merecían ser estudiadas en las mejores escuelas de diplomacia del mundo», aseguró el eurodiputado abulense.
Ya después de su intervención, Díaz de Mera confesó que había sido «un privilegio» haber podido trabajar «tanto tiempo» en la conferencia. «Lo que más me queda no es lo que he dicho sino lo que queda dentro de mí y forma parte de mis apuntes y reflexiones», indicó.
Preguntado por los actos del centenario de Santa Teresa, el político tildó la programación del Cites de «interesante e inteligente. Tiene secuencias anuales hasta 2015 y se trata de analizar primero las obras mayores de la Santa, en 2014, en coincidencia temporal con la fecha de beatificación, vamos a hacer un congreso sobre el epistolario y finalmente en 2015 llegará el congreso de los congresos», dijo. «Pero con independencia de lo que haga el Cites -afirmó- Ávila tiene que comprometerse en cuerpo y alma con algo de tanta vitalidad y de tanto interés».